En el primer bimestre de 2026, la producción porcina argentina alcanzó las 131.059 toneladas, lo que representa un crecimiento del 10,9% en comparación con el mismo periodo de 2025. Solo en el mes de febrero se produjeron 63.729 toneladas (res con hueso), cifra que, si bien marca un descenso del 5,3% respecto a enero, ratifica la tendencia positiva frente al año anterior.
Uno de los pilares más sólidos de este desempeño e
A pesar de una baja en la producción respecto a enero, la industria destaca un incremento del 10,9% en comparación con el año pasado y un salto del 120% en las exportaciones, mientras la carne de cerdo gana terreno en la góndola frente a la vacuna.
En el primer bimestre de 2026, la producción porcina argentina alcanzó las 131.059 toneladas, lo que representa un crecimiento del 10,9% en comparación con el mismo periodo de 2025. Solo en el mes de febrero se produjeron 63.729 toneladas (res con hueso), cifra que, si bien marca un descenso del 5,3% respecto a enero, ratifica la tendencia positiva frente al año anterior.
Uno de los pilares más sólidos de este desempeño es el consumo interno, que llegó a los 19,10 kg por habitante al año, registrando un aumento interanual del 7,7%. Este crecimiento se destaca notablemente frente a otros sectores: mientras el consumo de carne aviar subió apenas un 1,9%, la carne bovina sufrió una caída del 1,3% en el mismo periodo. Según los especialistas, la clave reside en la competitividad de precios del cerdo en la góndola, especialmente frente a la carne vacuna, lo que continúa traccionando la demanda de los consumidores.
En el plano del comercio exterior, el comienzo de 2026 presenta una dinámica que sorprende a los analistas. Las exportaciones crecieron un 120,3% interanual hasta febrero, alcanzando las 3.034 toneladas, mientras que las importaciones totales se redujeron un 22,3% en el mismo lapso. No obstante, el análisis mensual invita a la cautela: en febrero, las compras al exterior subieron un 42,3% respecto a enero, mientras que los envíos al extranjero cayeron un 30,7% en la comparación intermensual.
Pese al balance general positivo, el sector advierte sobre ciertos indicadores de riesgo, particularmente la pérdida de competitividad frente a Brasil. La brecha de precios por kilo de cerdo en dólares entre ambos países se ha acentuado, producto de un dólar sostenido en el mercado local frente a la devaluación de la moneda brasileña.
Como conclusión del informe sectorial de febrero, si bien se registró un aumento en la faena del 8% interanual, la tendencia mensual muestra signos de desaceleración. «Fue un mes positivo porque crecimos en producción, consumo y exportaciones, pero esto es solo una foto; la película de 2026 para el mercado porcino está lejos todavía de poder definirla«, advierte el equipo técnico de PORMAG.











