En el corazón de la zona núcleo, donde los altos rendimientos son habituales, la campaña 2025/26 ha dejado una marca difícil de ignorar. Fernando Llobet, un productor con más de 30 campañas de experiencia en Elortondo, sur de Santa Fe, decidió apostar por la innovación en una fracción de su campo y los resultados fueron sorprendentes. En un lote de 50 hectáreas, destinó 10 al híbrido NS 7765 VIPTERA3, mientras que el resto lo mantuvo con su material habitual, el AX 7761 VT3P.
El productor Fernando Llobet, de la localidad santafesina de Elortondo, logró rendimientos históricos con un nuevo híbrido de Nidera que superó el estrés hídrico de enero y marcó un nuevo techo productivo para la región.
En el corazón de la zona núcleo, donde los altos rendimientos son habituales, la campaña 2025/26 ha dejado una marca difícil de ignorar. Fernando Llobet, un productor con más de 30 campañas de experiencia en Elortondo, sur de Santa Fe, decidió apostar por la innovación en una fracción de su campo y los resultados fueron sorprendentes. En un lote de 50 hectáreas, destinó 10 al híbrido NS 7765 VIPTERA3, mientras que el resto lo mantuvo con su material habitual, el AX 7761 VT3P.
La sorpresa llegó con la cosecha: el nuevo material alcanzó picos de 185 quintales por hectárea (qq/ha), con un promedio general de 182 qq/ha. Para dimensionar la magnitud de esta cifra, basta compararla con el rendimiento promedio nacional de maíz para esta campaña, estimado por la Bolsa de Comercio de Rosario entre los 76 y 79 qq/ha; es decir, el lote de Llobet prácticamente duplicó la media del país.
Superar el desafío climático
Lo más destacado de este logro es que se produjo en un ciclo climático complejo. Durante el mes de enero, un momento crítico para el desarrollo del cultivo, la región sufrió un fuerte estrés hídrico con registros de apenas 15 milímetros de lluvia.
Según explica el propio productor, la clave de la resistencia estuvo en la combinación de genética y manejo del suelo. Las abundantes lluvias registradas entre agosto y octubre permitieron cargar el perfil del suelo con reservas de agua fundamentales, que la planta pudo aprovechar cuando el cielo dejó de aportar humedad.
La receta del éxito: genética y manejo
Más allá del potencial del híbrido de Nidera, Llobet destaca que no hay soluciones mágicas, sino una «suma de cosas que se hicieron bien». El éxito se sostuvo sobre varios pilares agronómicos:
- Ambiente de alta calidad: Un campo ubicado sobre la Ruta 33 con una larga historia de manejo responsable.
- Rotación de cultivos: Un esquema sostenido de trigo, maíz y soja.
- Preparación del suelo: Se realizó un escarificado previo para descompactar el terreno.
- Estrategia ajustada: Una fertilización precisa y un control de malezas efectivo desde el inicio.
El futuro de la siembra
El comportamiento del NS 7765 VIPTERA3, diseñado para ofrecer máximo potencial y estabilidad tanto en siembras tempranas como tardías, ha modificado los planes de Llobet para la próxima campaña. «Este año voy a aumentar la superficie con NS 7765 VIPTERA3», anticipó el productor.
No obstante, la prudencia sigue mandando. Llobet no abandonará el AX 7761 VT3P, al que considera un «goleador» difícil de reemplazar por su estabilidad. La estrategia para el próximo ciclo será clara: confiar en la dupla de materiales que han demostrado que, incluso en años difíciles, es posible romper los techos de rendimiento.












