Ante este panorama, Cristian Sanz, presidente de FADEEAC, subrayó que la actualización de las tarifas es un paso «indispensable» para sostener la actividad y evitar que las firmas detengan sus operaciones por falta de rentabilidad. El cálculo de la federación es preciso: por cada 10% de aumento en el gasoil, los costos de transporte de media y larga distancia se incrementan al menos un 3,5%.
La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) advierte que los incrementos de hasta un 25% en marzo ponen en jaque la continuidad de miles de empresas. Con el litro de combustible por encima de los $2.100, el sector advierte sobre el riesgo de una parálisis en la cadena de suministros.
La escalada de precios en los combustibles ha vuelto a situar al transporte de cargas en una situación de extrema tensión. Según los últimos reportes de FADEEAC, solo en lo que va de marzo se han registrado aumentos de entre el 20% y el 25%, con casos alarmantes donde los incrementos se multiplicaron hasta cinco veces en cuestión de semanas. Actualmente, el gasoil grado 2, el insumo más crítico para el sector, ya supera los $2.100 por litro, lo que representa el salto de precio más brusco de los últimos dos años.
Esta dinámica de costos resulta asfixiante para las empresas del sector, mayoritariamente pequeñas y medianas, dado que el combustible representa aproximadamente un tercio de sus costos operativos. La velocidad de la suba es lo que más preocupa a los empresarios: mientras que en todo el 2025 el aumento acumulado fue del 45%, en apenas 20 días de marzo ya se alcanzó un tercio de esa cifra anual.
Un impacto directo en la mesa de los argentinos
La crisis del transporte no es un problema aislado del sector, sino que amenaza con trasladarse a toda la economía. Las estadísticas son contundentes: más del 90% de los bienes de consumo en el país se trasladan por camión, y la actividad es responsable de generar cerca del 4% del empleo nacional.
Ante este panorama, Cristian Sanz, presidente de FADEEAC, subrayó que la actualización de las tarifas es un paso «indispensable» para sostener la actividad y evitar que las firmas detengan sus operaciones por falta de rentabilidad. El cálculo de la federación es preciso: por cada 10% de aumento en el gasoil, los costos de transporte de media y larga distancia se incrementan al menos un 3,5%.
El contexto internacional y local
El fenómeno tiene un componente global, pero impacta con dureza en el surtidor local. El precio del barril de petróleo Brent saltó de US65amaˊsde∗∗US 100** en pocas semanas, lo que llevó el valor del gasoil en Argentina a rondar los US$ 1,50 por litro. Esta cifra se posiciona como una de las más altas de la región en la última década, evidenciando la falta de mecanismos internos para amortiguar estos choques internacionales.
La advertencia final de los transportistas es tajante. De no producirse una adecuación tarifaria que acompañe el alza de los insumos, el sistema podría entrar en una «fase crítica», dejando el riesgo de desabastecimiento como una posibilidad concreta y cercana para el mercado interno.









