Córdoba atraviesa el tramo final de su campaña agrícola con resultados marcadamente heterogéneos. Según el relevamiento correspondiente a la segunda semana de abril, la soja y el maíz perfilan rendimientos y volúmenes de producción que superarán sus promedios históricos. En contraste, los cultivos regionales como el maní y el sorgo enfrentan un panorama crítico, con proyecciones de cosecha que se posicionan como las más bajas desde el ciclo 2022/23, periodo recordado por una sequía extrema.
Mientras la abundancia de lluvias de marzo recompuso las reservas de agua en el suelo, la campaña agrícola muestra un escenario dispar: rendimientos excepcionales en los principales granos y la producción más baja de los últimos tres años para el maní y el sorgo. Los datos se desprenden de un Informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba.
Córdoba atraviesa el tramo final de su campaña agrícola con resultados marcadamente heterogéneos. Según el relevamiento correspondiente a la segunda semana de abril realizado por la Bolsa de Cereales de Córdoba, la soja y el maíz perfilan rendimientos y volúmenes de producción que superarán sus promedios históricos. En contraste, los cultivos regionales como el maní y el sorgo enfrentan un panorama crítico, con proyecciones de cosecha que se posicionan como las más bajas desde el ciclo 2022/23, periodo recordado por una sequía extrema.
El avance de las máquinas
La recolección de girasol está prácticamente concluida, con una producción estimada que supera el medio millón de toneladas, situándose muy por encima del promedio provincial. Por su parte, el maíz es actualmente el cultivo más adelantado de la campaña, progresando a un ritmo superior al esperado.
En la otra cara de la moneda, la soja y el sorgo presentan un progreso aún incipiente, mientras que en el maní recién se han iniciado las tareas de arrancado, sin haber comenzado todavía la cosecha propiamente dicha.
Clima y sanidad: factores determinantes
Las abundantes precipitaciones registradas en marzo, que superaron los promedios históricos, han sido un arma de doble filo. Por un lado, permitieron recomponer las reservas de humedad en el suelo, sentando bases óptimas para la próxima campaña invernal 2026/27. Por otro lado, este exceso hídrico ha generado complicaciones logísticas, dificultando el secado del maní arrancado y comprometiendo la calidad de algunos lotes de soja debido a la apertura de vainas y la proliferación de enfermedades.
El panorama sanitario también presenta desafíos específicos por cultivo:
- Maíz: Se detectó una elevada presencia de chicharrita (Dalbulus maidis) y niveles medios a altos de mancha blanca.
- Soja: Predominan las enfermedades de fin de ciclo y la presencia del complejo de chinches.
- Maní: Se reportó incidencia de viruela tardía y tizón.
- Sorgo: La presión del pulgón amarillo marcó gran parte del ciclo del cultivo.
Perspectivas de cierre
A pesar de que la mayoría de los cultivos ya superaron sus periodos críticos y tienen sus rindes definidos, el éxito final de la cosecha dependerá de la estabilidad climática en las próximas semanas. La ventana de buen tiempo será fundamental para capitalizar los rendimientos y permitir que las máquinas avancen sin los contratiempos que la humedad excesiva ha provocado recientemente en el campo cordobés.

Fuente: Información y gráfico – Bolsa de Cereales de Córdoba










