En un avance significativo para los sistemas productivos argentinos, investigadores del INTA presentaron tres nuevas variedades de raigrás anual tetraploide: Josepedro INTA, Ñeri INTA y Apolo INTA. Estos materiales han sido diseñados específicamente para robustecer la producción de forraje, destacándose por su sanidad y su capacidad de adaptación a diversos contextos productivos.
Los cultivares Josepedro, Ñeri y Apolo son el resultado de un proceso de mejoramiento genético que busca maximizar la producción de carne y leche mediante una mayor oferta forrajera y adaptabilidad ambiental.
En un avance significativo para los sistemas productivos argentinos, investigadores del INTA presentaron tres nuevas variedades de raigrás anual tetraploide: Josepedro INTA, Ñeri INTA y Apolo INTA. Estos materiales han sido diseñados específicamente para robustecer la producción de forraje, destacándose por su sanidad y su capacidad de adaptación a diversos contextos productivos.
Genética superior para el campo
A diferencia de las opciones diploides tradicionales, estas variedades tetraploides poseen cuatro juegos cromosómicos, lo que se traduce en beneficios tangibles para el productor: hojas más anchas, una concentración superior de carbohidratos solubles y una mayor palatabilidad para el ganado. Según Alejo Re, investigador del INTA Concepción del Uruguay, el objetivo fue combinar una alta producción con estabilidad. Por su parte, Mariela Acuña, del INTA Pergamino, subrayó que la variabilidad de ciclos lograda permite ajustar cada material a las necesidades específicas de cada sistema ganadero.
Un perfil para cada necesidad
Las tres variedades presentan características distintivas que permiten una planificación forrajera a medida:
- Josepedro INTA: Se caracteriza por su ciclo intermedio y alta estabilidad, con un desempeño sobresaliente en invierno y principios de primavera.
- Ñeri INTA: Posee un ciclo intermedio a corto y una excelente producción invernal, ideal para planteos que requieren un uso más acotado en el tiempo.
- Apolo INTA: Seleccionado por su máximo ancho de hoja, está recomendado para ambientes de alto potencial productivo debido a su elevada aptitud forrajera.
Alianza público-privada y trayectoria
El desarrollo es fruto del trabajo conjunto entre las estaciones experimentales de Concepción del Uruguay y Pergamino. Para garantizar que estas innovaciones lleguen efectivamente a las manos de los productores, el INTA ha establecido convenios de transferencia tecnológica: Josepedro INTA fue licenciado a Barenbrug/Palaversich, Ñeri INTA a Produsem y Apolo INTA a Pemam.
Este logro no es aislado, sino que forma parte de un programa de mejoramiento iniciado a fines de los años 90. Desde 2019, el proyecto recibió un nuevo impulso mediante técnicas de policruza entre germoplasma de élite y poblaciones naturalizadas, buscando una mayor variabilidad genética. Con este lanzamiento, el organismo reafirma su rol en la intensificación sostenible de la ganadería, respondiendo a las demandas actuales de eficiencia y adaptabilidad climática.

Fuente: INTA Informa











