El mapa corporativo de la Argentina vuelve a encogerse con la confirmación de una nueva salida de peso en el sector del agro. Tras 23 años de presencia ininterrumpida con filial propia, la multinacional alemana Helm, especializada en productos de protección de cultivos, anunció el cese de sus operaciones en el país. La decisión, tomada en la cúpula global de la compañía, marca el final de una era para una firma que llegó a facturar hasta 40 millones de dólares anuales en el mercado local.
La multinacional de agroquímicos abandona el país asfixiada por una deuda fiscal del Estado de 5 millones de dólares y una estrepitosa caída en la rentabilidad del sector frente a la competencia extranjera.
El mapa corporativo de la Argentina vuelve a encogerse con la confirmación de una nueva salida de peso en el sector del agro. Tras 23 años de presencia ininterrumpida con filial propia, la multinacional alemana Helm, especializada en productos de protección de cultivos, anunció el cese de sus operaciones en el país. La decisión, tomada en la cúpula global de la compañía, marca el final de una era para una firma que llegó a facturar hasta 40 millones de dólares anuales en el mercado local.
El «laberinto fiscal» como detonante
La salida de Helm no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un complejo escenario financiero. Desde la compañía identificaron dos factores críticos. El primero es un «riesgo financiero» insostenible, vinculado a una deuda impositiva que el Estado mantiene con la empresa: se estima que Helm tiene cerca de u$s 5 millones retenidos en concepto de diversos tributos que no ha podido recuperar, una cifra que asfixia su operatividad.
Entre los puntos de mayor conflicto fiscal que menciona la firma se destacan:
- Impuesto PAIS: Un 65% del monto abonado está inmovilizado como crédito no disponible.
- Retenciones provinciales: Acumulación de saldos a favor en Ingresos Brutos.
- Saldos técnicos: Créditos de IVA y anticipos de Ganancias que la firma no logra compensar.
Caída de márgenes y competencia desigual
A este asfixia impositiva se suma una «brutal caída del margen del negocio», que en Argentina se redujo a la mitad en los últimos años. Si bien esta problemática afectó a la firma en otros mercados como Estados Unidos y Brasil, la particularidad del entorno argentino aceleró la salida, mientras que en el país vecino la empresa conservará su cuota de mercado.
En el sector agroindustrial, la noticia ha generado profunda preocupación. Fuentes de la cadena advierten que la industria sufre una pérdida de rentabilidad debido a la avanzada de operadores chinos, quienes compiten directamente en el segmento de agroquímicos. Según referentes locales, estos competidores se ven favorecidos por la flexibilización de las barreras a la importación impulsada por el Gobierno nacional, lo que termina por «destruir» los márgenes de las compañías ya radicadas con estructuras locales.
Impacto en el empleo y liquidación
El proceso de desmantelamiento ya está en marcha: las actividades comerciales cesarán antes de diciembre y la firma se encuentra actualmente liquidando su stock remanente, tras haber suspendido la importación y formulación de nuevos productos.
En términos laborales, el cese de la operatoria tiene un correlato inmediato: de los 30 profesionales calificados que integraban el plantel en el país, la mitad ya han sido desafectados. El resto del personal permanecerá únicamente para completar la etapa de cierre administrativo y liquidación final de la filial.
Fuente: iProfesional











