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El regreso de la soja: la elección de los productores que se impone en la región núcleo ante el alza de costos – Mundo Agro Cba | Noticias del Agro

El regreso de la soja: la elección de los productores que se impone en la región núcleo ante el alza de costos

El regreso de la soja: la elección de los productores que se impone en la región núcleo ante el alza de costos

El mapa agrícola de la región núcleo argentina está experimentando un cambio de tendencia drástico para la campaña 2026/27. Tras alcanzar su nivel de siembra más bajo en 19 años, la soja vuelve a ganar protagonismo, impulsada no por el clima, sino por la necesidad de los productores de blindar sus finanzas ante costos de producción que no dan tregua,.

A pesar de un pronóstico climático inmejorable para los cereales, la oleaginosa recupera terreno tras tocar su piso histórico. Los productores buscan reducir la inversión por hectárea frente a costos logísticos y de fertilización que asfixian los márgenes del maíz y el trigo.

El mapa agrícola de la región núcleo argentina está experimentando un cambio de tendencia drástico para la campaña 2026/27. Tras alcanzar su nivel de siembra más bajo en 19 años, la soja vuelve a ganar protagonismo, impulsada no por el clima, sino por la necesidad de los productores de blindar sus finanzas ante costos de producción que no dan tregua,.

Un giro inesperado frente al clima

Lo paradójico de este ciclo es que las condiciones ambientales parecen diseñadas para el éxito de los cereales. Con las reservas de agua subterránea recuperadas y la influencia del fenómeno de «El Niño» asegurando lluvias desde la primavera, se proyecta el mejor escenario climático de la década para el maíz. Sin embargo, la intención de siembra de soja ya arranca con un incremento de 240.000 hectáreas y promete seguir creciendo.

Este fenómeno se explica principalmente por el desplazamiento del trigo. Se estima que en la región se dejarán de sembrar unas 300.000 hectáreas del cereal de invierno, de las cuales el 80% se volcarán directamente a la soja,.

La brecha de inversión: el factor decisivo

La razón detrás de esta «sojización» de las parcelas es económica: se busca «bajar la inversión por hectárea». Mientras que implantar una hectárea de maíz demanda unos 1.300 us.

En términos de rentabilidad neta en campo propio, la soja de primera proyecta márgenes de **445 us/ha∗∗,superandolevementealos437us/ha del maíz. No obstante, la diferencia se vuelve crítica en los campos alquilados, donde ambos cultivos operan al límite, con rentas de apenas 5 us/haparalaoleaginosay4us/ha para el cereal. Ante este escenario de márgenes tan estrechos, la soja se posiciona como la «alternativa defensiva» por excelencia.

Fertilizantes y fletes: el cuello de botella

El análisis de costos revela que el transporte y la nutrición de los suelos se han convertido en obstáculos difíciles de sortear. En el caso del maíz, el flete representa el 27% de los costos, mientras que la fertilización se lleva otro 25%. En el trigo, la situación es similar: el flete y la nutrición (principalmente urea y fosfato monoamónico) explican el 54% de la inversión total,.

Esta estructura de costos golpea con especial dureza a quienes producen lejos de las terminales portuarias. En campos alquilados situados a 150 kilómetros de Rosario, el margen neto del trigo entra en terreno negativo con -103 u$s/ha. Solo aquellos productores ubicados a menos de 50 kilómetros del puerto logran acercarse a un punto de equilibrio, lo que ha llevado a muchos a buscar acuerdos directos con molinos locales para evitar los altos costos de traslado.

Realidades locales: el caso de Marcos Juárez

Incluso en territorios tradicionalmente maiceros, la tendencia es irreversible. En la zona de Marcos Juárez, los primeros sondeos indican que la superficie de soja de primera aumentaría un 15%, mientras que el maíz retrocedería un 10% respecto al ciclo previo. Productores de localidades como General Pinto coinciden en que los altos costos, tanto en pesos como en dólares, impiden realizar las fertilizaciones adecuadas necesarias para obtener altos rindes en maíz, inclinando la balanza hacia la soja.

Mientras tanto, la siembra de trigo ha comenzado a adelantarse en algunos lotes para aprovechar la humedad superficial remanente, antes de que la desecación del suelo complique las tareas iniciales. La campaña 2026/27 se perfila así como un ciclo de cautela, donde la eficiencia financiera le gana la partida al potencial productivo de los cereales.

Fuente: GEA. BCR

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