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Ciencia y estrategia: las claves para que el girasol argentino logre su próximo salto productivo

Ciencia y estrategia: las claves para que el girasol argentino logre su próximo salto productivo

La ciudad de Trenque Lauquen se convirtió en el epicentro de la vanguardia agrícola al recibir la segunda edición del Congreso “Puro Girasol”, un espacio impulsado por Advanta Semillas para posicionar al cultivo en el centro de la escena productiva nacional. Tras una exitosa primera experiencia en Córdoba en 2025, el encuentro volvió a reunir a productores, asesores e investigadores bajo la premisa de que el conocimiento es el motor fundamental para elevar la productividad en un contexto de expansión del sector.

En la segunda edición del Congreso «Puro Girasol» en Trenque Lauquen, especialistas analizaron cómo reducir la brecha de rendimiento del 35%, optimizar la nutrición estratégica y acelerar la adopción tecnológica para potenciar al cultivo.

La ciudad de Trenque Lauquen se convirtió en el epicentro de la vanguardia agrícola al recibir la segunda edición del Congreso “Puro Girasol”, un espacio impulsado por Advanta Semillas para posicionar al cultivo en el centro de la escena productiva nacional. Tras una exitosa primera experiencia en Córdoba en 2025, el encuentro volvió a reunir a productores, asesores e investigadores bajo la premisa de que el conocimiento es el motor fundamental para elevar la productividad en un contexto de expansión del sector.

El desafío de acortar distancias

Uno de los diagnósticos más contundentes de la jornada fue presentado por Diego Rotilli, especialista en análisis de brechas productivas. Según el experto, existe en Argentina una brecha promedio del 35% entre los rendimientos potenciales y los efectivamente logrados, cifra que en la región oeste ronda el 30%.

Rotilli enfatizó que el girasol es un cultivo donde el éxito depende más de la gestión de procesos agronómicos que de la simple incorporación de insumos. “Muchas veces las limitaciones están asociadas a decisiones de manejo que pueden corregirse y que tienen un impacto muy importante sobre el resultado final”, sostuvo, destacando además que el cultivo es una herramienta estratégica para la diversificación de riesgos por su capacidad de adaptación a ambientes restrictivos. Factores como la fecha de siembra, la densidad de plantas y la nutrición nitrogenada son determinantes para cerrar este bache productivo.

Nutrición: la importancia de la oportunidad

Por su parte, el Dr. Martín Díaz Zorita, reconocido investigador en fertilidad de suelos, planteó que en el girasol la nutrición debe entenderse como una cuestión de sincronización. “A diferencia de otros cultivos, en girasol debemos pensar especialmente en el momento en que los nutrientes están disponibles para la planta”, explicó.

Entre las recomendaciones técnicas destacadas por el especialista se encuentran:

  • Fósforo: Vital para una exploración radicular temprana que permita capturar agua y nutrientes eficientemente.
  • Nitrógeno: Fundamental para construir el área foliar superior entre los estadios V6 y V8, lo que determina la generación de materia seca y aceite.
  • Azufre y Boro: El primero actúa como regulador ante el estrés hídrico, mientras que el boro previene debilidades estructurales como el “corte de cuchillo” en el tallo.

Tecnología: un potencial por descubrir

El cierre del análisis técnico estuvo a cargo de Matías Saks, de Bunge Argentina, quien advirtió sobre la baja adopción tecnológica actual. El girasol representa apenas el 3% del consumo total de fertilizantes en el país, con dosis que permanecen estancadas entre los 50 y 60 kilos por hectárea desde hace años.

Saks señaló que el crecimiento del consumo de fertilizantes se ha debido más a la expansión de la superficie sembrada que a una intensificación por unidad de área. Sin embargo, el margen de mejora es optimista: en ambientes de alto potencial, la corrección de limitantes nutricionales mediante el uso de mezclas eficientes y modelos de recomendación precisos puede generar incrementos productivos superiores a los 2.000 kilos por hectárea.

La conclusión del congreso fue unánime: el futuro del girasol argentino no depende solo de nuevas herramientas, sino de la capacidad de los actores de la cadena para tomar decisiones agronómicas basadas en evidencia científica.

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