En un encuentro estratégico realizado en la Unidad Integrada Ramallo, especialistas de FERTILIZAR Asociación Civil y de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA) analizaron los desafíos de productividad que enfrenta el cultivo de soja en el país. Durante la jornada, se puso el foco en cómo una nutrición adecuada es la herramienta principal para cerrar las brechas de rendimiento y mejorar la calidad nutricional, en un contexto donde la logística de insumos y el posicionamiento global de Argentina son determinantes.
En una jornada técnica de FERTILIZAR AC y ACSOJA, expertos señalaron que existe una brecha de rendimiento del 30% y una preocupante caída en los niveles de proteína. La clave reside en un manejo nutricional eficiente que podría sumar hasta 800 kilos por hectárea.
En un encuentro estratégico realizado en la Unidad Integrada Ramallo, especialistas de FERTILIZAR Asociación Civil y de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA) analizaron los desafíos de productividad que enfrenta el cultivo de soja en el país. Durante la jornada, se puso el foco en cómo una nutrición adecuada es la herramienta principal para cerrar las brechas de rendimiento y mejorar la calidad nutricional, en un contexto donde la logística de insumos y el posicionamiento global de Argentina son determinantes.
El potencial desaprovechado: brechas de rinde y proteína
Actualmente, la soja en Argentina presenta una brecha de rendimiento cercana al 30%, lo que representa una oportunidad de crecimiento significativa mediante un manejo nutricional más eficiente. Además del volumen, preocupa la disminución del contenido de proteína en los granos. Según María Fernanda González Sanjuan, de FERTILIZAR AC, una estrategia nutricional adecuada no solo evita el empobrecimiento de los suelos, sino que permite respuestas de más de 800 kg por hectárea y mejoras en el contenido de proteína de aproximadamente un 1%.
A diferencia de cultivos como el maíz o el trigo, donde la fertilización alcanza al 90% de la superficie, en la soja menos del 50% del área recibe fertilización, y las dosis aplicadas suelen ser inferiores a las recomendadas. Roberto Rotondaro, presidente de FERTILIZAR AC, fue enfático al respecto: «Durante muchos años la soja fue vista como un cultivo al que se le podía exigir sin devolverle nutrientes. Hoy sabemos que ese camino tiene un límite».
Claves para un manejo eficiente
Los expertos destacaron que la nutrición de la soja requiere un enfoque específico:
- Inoculación y Nitrógeno: Aunque el cultivo demanda mucho nitrógeno, este debe provenir de la simbiosis con bacterias (rizobios) en las raíces. Agregar fertilizante nitrogenado de forma directa es contraproducente, ya que inhibe este proceso natural.
- Fósforo y Azufre: Una nutrición equilibrada con estos elementos, sumada a rotaciones con gramíneas bien fertilizadas, es fundamental para sostener la calidad del grano.
- Sustentabilidad: El agotamiento progresivo de nutrientes en los suelos compromete no solo la rentabilidad actual, sino la sostenibilidad de Argentina como proveedor global de alimentos.
Logística y el mercado de fertilizantes El mercado local de fertilizantes, con un consumo de 5,1 millones de toneladas anuales, depende en gran medida de las importaciones (especialmente de países como Egipto, Argelia, Marruecos y China), ya que la producción nacional solo cubre 1,8 millones de toneladas. Esta dependencia vuelve al sector sensible a los costos de energía y a la logística global, destacándose que el 75% de los fertilizantes ingresa por los puertos de San Nicolás, San Lorenzo y Rosario.
Hacia el futuro: Rosario 2027
Como cierre de la jornada, Rodolfo Rossi, presidente de ACSOJA, recordó el rol protagónico del país en el complejo sojero mundial y adelantó que Rosario será la sede de la Conferencia Mundial de Investigación en Soja en abril de 2027. Este evento posicionará a Argentina como el epicentro del intercambio científico y tecnológico para seguir optimizando el cultivo que es pilar de su economía.
















