En el inicio de un nuevo ciclo de la Cuota Hilton, Daniel Urcía analiza el escenario de las exportaciones hacia Europa y EE. UU., mientras advierte sobre la caída del consumo interno y las desigualdades en el reparto de los cupos de exportación. El sector ganadero argentino atraviesa un momento de profundas transformaciones y contrastes.
En el inicio de un nuevo ciclo de la Cuota Hilton, Daniel Urcía analiza el escenario de las exportaciones hacia Europa y EE. UU., mientras advierte sobre la caída del consumo interno y las desigualdades en el reparto de los cupos de exportación.
El sector ganadero argentino atraviesa un momento de profundas transformaciones y contrastes. Con el cierre del ciclo de la Cuota Hilton el pasado 30 de junio, se inicia una nueva etapa para la exportación de cortes de alta calidad hacia la Unión Europea. Este cupo anual de 29.500 toneladas se ejecutó al 100% en el último periodo, beneficiándose de un arancel cero gracias al acuerdo Unión Europea-Mercosur, una mejora sustancial frente al 50% de aranceles que regía anteriormente.
A este panorama se suma la nueva cuota Mercosur-UE, que prevé un crecimiento gradual hasta alcanzar las 99.000 toneladas (equivalentes a unas 65.000 toneladas sin hueso) en un plazo de cinco años. Sin embargo, a pesar de estas cifras positivas, el sistema de distribución de estos beneficios genera rispideces dentro de la industria.
El debate por la equidad en el reparto
Desde la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcía señala reparos sobre el esquema actual de adjudicación de cuotas. Según el directivo, el sistema tiende a favorecer a las empresas que más exportan, lo que genera una concentración en grandes grupos, muchas veces de capitales extranjeros, como es el caso de Swift.
Esta situación limita el crecimiento de frigoríficos regionales cordobeses como Logros y Bustos y Beltrán, que a pesar de los condicionamientos, mantienen una presencia competitiva en los mercados internacionales. Urcía destaca que estas empresas están incursionando con fuerza en el mercado de Estados Unidos, participando en misiones comerciales en ciudades como Filadelfia, Chicago y Los Ángeles, y consolidando el abastecimiento de restaurantes.
El frente internacional: EE. UU. y China
El mercado estadounidense se ha vuelto un destino estratégico tras la ampliación del volumen de exportación con una cuota adicional de 80.000 toneladas. Por su parte, el gigante asiático sigue siendo clave: mientras el frigorífico Logros ya opera con China, la empresa Bustos y Beltrán aguarda desde hace cinco años la habilitación definitiva por parte del gobierno chino para comenzar sus envíos.
El mercado interno en jaque
En contraste con el dinamismo exportador, el mercado local enfrenta un panorama complejo. La oferta de hacienda para faena ha caído un 10% debido al inicio de un ciclo de retención de stock ganadero. Esta escasez se ha traducido en:
- Una disminución del consumo per cápita de 4 o 5 kilos.
- Un aumento de la capacidad ociosa en las plantas, lo que eleva los costos operativos por kilo producido.
Finalmente, el sector advierte sobre el crecimiento de la competencia desleal. La menor oferta de hacienda empuja a algunos actores hacia la informalidad, lo que requiere controles más estrictos por parte de las autoridades y la patrulla rural para combatir la faena clandestina y la evasión, prácticas que afectan directamente a la industria organizada y competitiva.









