El ministro de Bioagroindustria cordobés, Sergio Busso, lamentó la falta de acuerdo en el Senado para llevar la mezcla del 12% al 15%. Aseguró que la traba política e intereses cruzados frenan la creación de 600 empleos directos y tres nuevas plantas en la provincia. La posibilidad de avanzar hacia un nuevo marco regulatorio para
El ministro de Bioagroindustria cordobés, Sergio Busso, lamentó la falta de acuerdo en el Senado para llevar la mezcla del 12% al 15%. Aseguró que la traba política e intereses cruzados frenan la creación de 600 empleos directos y tres nuevas plantas en la provincia.
La posibilidad de avanzar hacia un nuevo marco regulatorio para el sector energético sufrió un duro freno en el Congreso Nacional. Tras haberse alcanzado un despacho de comisión muy consensuado en el Senado, la quita de apoyos a último momento impidió el tratamiento sobre tablas del proyecto que buscaba ampliar el porcentaje de corte obligatorio de bioetanol.
Así lo confirmó el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, a su ingreso al predio de la Rural de Jesús María, donde manifestó su frustración tras analizar la situación junto a su par a cargo del área de Bioenergía, Fabián López. Según el funcionario, el fracaso de la negociación responde a intereses cruzados y discusiones no resueltas en la industria del biodiesel, donde existe una fuerte disparidad de realidades entre las empresas integradas y las pymes.
La oportunidad perdida en el entramado productivo
El proyecto impulsado preveía incrementar el corte de bioetanol en combustibles del 12% al 15%, otorgando además autonomía a las provincias para fijar porcentajes superiores en sus respectivas jurisdicciones. De acuerdo con las estimaciones de Busso, «cada punto de incremento en la mezcla representa técnicamente la creación de una planta de la envergadura de Bio 4, capaz de generar 200 puestos de trabajo directos«.
Dado que Córdoba concentra la mayor parte de la producción nacional de bioetanol, la aprobación del proyecto hubiera permitido la instalación de tres plantas nuevas y 600 empleos directos, aprovechando la disponibilidad local de maíz y agregando valor en origen. El ministro enfatizó que se trata de un esquema virtuoso para el sector productivo que no genera ningún inconveniente ni costo fiscal para el Estado.
Asimismo, Busso remarcó «la brecha regional al recordar que países vecinos como Brasil y Paraguay ya cuentan con niveles de corte cercanos al 30% en bioetanol».
Reclamo de unidad y presión política
Ante la parálisis legislativa, el titular de la cartera agroindustrial instó a fortalecer el reclamo conjunto entre los gobiernos provinciales y el sector privado. En ese sentido, destacó el rol de la Liga de Biocombustibles —integrada por siete provincias— y la labor de articulación que realiza la fundación Barbechando.
Frente al planteo de la presidenta de Barbechando, Ángeles Naveira, sobre la necesidad de intensificar el lobby político, Busso remarcó que se requiere una postura contundente y unificada para lograr que el dictamen se trate en el recinto, obtenga la media sanción en el Senado y sea ratificado posteriormente en Diputados. «No podemos conformarnos con esta situación; tenemos que ser muy fuertes en las expresiones y unidos en el reclamo para lograr revertir esta situación», concluyó el ministro.












