En una resolución que marca el colapso definitivo de uno de los mayores gigantes lácteos del país, la Justicia decretó formalmente la quiebra de SanCor. La medida fue dictada por el juez Marcelo Gelcich luego de que la propia cooperativa solicitara la quiebra ante la imposibilidad de afrontar un pasivo cercano a los 120 millones de dólares.
La histórica cooperativa láctea no logró revertir su crisis financiera tras años de reestructuración fallida y el pedido formal de quiebra fue convalidado por el juez Marcelo Gelcich. El pasivo acumulado y la falta de inversores sellaron el destino de la firma.
En una resolución que marca el colapso definitivo de uno de los mayores gigantes lácteos del país, la Justicia decretó formalmente la quiebra de SanCor. La medida fue dictada por el juez Marcelo Gelcich luego de que la propia cooperativa solicitara la quiebra ante la imposibilidad de afrontar un pasivo cercano a los 120 millones de dólares.
La empresa se encontraba en concurso preventivo desde febrero de 2025, buscando una solución definitiva que nunca llegó. Pese a los intentos iniciales por consolidar la firma, la inexistencia de empresas interesadas en participar del negocio para propiciar una recuperación económica obligó a la cooperativa a presentar el pedido formal de quiebra a principios de este mes.
El origen de la caída y el impacto productivo
La crisis de SanCor no es reciente; se desencadenó hace más de una década. Según los registros, el declive comenzó producto de negocios vinculados al intercambio con la Venezuela chavista durante el kirchnerismo, lo que derivó en un proceso de reestructuración que solo profundizó el deterioro.
Las cifras de la caída son contundentes:
- Producción: Pasó de procesar 4 millones de litros diarios a menos de 500.000 litros.
- Plantas: De las 12 unidades operativas que poseía, actualmente solo quedan 6.
- Empleo: La plantilla de trabajadores se redujo drásticamente, pasando de 4.000 empleados a menos de 1.000 en la actualidad.
La situación de los trabajadores
La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) denunció la crítica situación que atraviesa el personal. Según el sindicato, la empresa se sostenía gracias al patrimonio de los empleados, a quienes se les adeudan ocho meses de sueldos y aguinaldos. Además, Atilra señaló que la cooperativa no realizaba los aportes correspondientes a la obra social OSPIL, la cual continuó prestando servicios mediante fondos de asistencia solidaria.
¿Un nuevo comienzo para la marca?
A pesar del escenario sombrío, desde el sindicato Atilra sostienen que este dictado de quiebra no representa un punto final, sino el «comienzo de una nueva etapa». El objetivo de los representantes gremiales es que la marca SanCor logre «volver a florecer» una vez despojada de las estructuras administrativas que la llevaron al borde de la extinción, apostando a la calidad de los productos elaborados por sus trabajadores.












