La Sociedad Rural de Pocho, en la provincia de Córdoba, fue el escenario donde la empresa Los 10 Sociedad Anónima, originaria del norte de Santa Fe, presentó su propuesta tecnológica y estratégica para la producción de forrajes. Liderada por el médico veterinario Mariano Vidal, la compañía busca diferenciarse del servicio de picado convencional mediante un asesoramiento que abarca todo el ciclo productivo.
Con un enfoque centrado en la calidad y el acompañamiento integral desde la siembra hasta el consumo, la empresa santafesina desembarca en Córdoba para ofrecer un servicio basado en la experiencia de productores para productores.
La Sociedad Rural de Pocho, en la provincia de Córdoba, fue el escenario donde la empresa Los 10 Sociedad Anónima, originaria del norte de Santa Fe, presentó su propuesta tecnológica y estratégica para la producción de forrajes. En la reunión, con un nutrido grupo de productores ganaderos de traslasierra y organizada por la Sociedad Rural local, con la presidencia de Hugo Delafuente, los profesionales de la compañía santafesina explicaron la importancia de un buen pciado y la conservación de forrajes. El médico veterinario Mariano Vidal, uno de los asesores de la empresa, explicó a MundoAgro que «buscan diferenciarse del servicio de picado convencional mediante un asesoramiento que abarca todo el ciclo productivo».
Un origen con ADN productivo
El nombre de la firma no es casual: fue creada por diez productores que originalmente formaban un grupo de Cambio Rural. Esta génesis les permite conocer «el otro lado del mostrador», entendiendo los desafíos reales de quien produce. Con 18 años de trayectoria desde su fundación en 2008, la empresa ha evolucionado a la par de las innovaciones en maquinaria y procesos, pero manteniendo siempre el enfoque en la calidad y la conservación del alimento.
Estrategia integral: de la semilla a la boca de la vaca
Para Los 10 S.A., la tarea no comienza ni termina con la llegada de la picadora al lote. Su propuesta consiste en acompañar al productor en diversas etapas:
- Planificación: Coordinar antes de la siembra las hectáreas y fechas probables de picado para garantizar una logística eficiente.
- Seguimiento: Realizar entre cuatro y cinco visitas a los lotes desde la siembra hasta la cosecha.
- Asesoramiento técnico: Recomendar materiales e híbridos basados en datos históricos de rendimiento y calidad de almidón recolectados por sus propias máquinas durante casi dos décadas.
- Post-picado: Visitar al productor durante el período de uso del silo para ajustar la tecnología de proceso y tomar muestras de calidad.
La clave está en la eficiencia y la conservación
Mariano Vidal destaca que el silo es el forraje conservado más económico, pero su éxito depende de evitar desperdicios que pueden resultar extremadamente costosos. «No tiene sentido hacer mil metros de bolsa si después el material se pudre porque no se cuidó», advierte el veterinario, mencionando riesgos comunes como la rotura de bolsas por animales o el ingreso del rodeo al silo.
El objetivo final de este modelo es la fidelización, estableciendo una comunicación permanente que permita al productor obtener la máxima eficiencia en un contexto ganadero que, si bien atraviesa un buen momento, exige ser cada vez más profesional. «Nuestra idea no es solamente ir al campo a picar y volver el año que viene, sino generar un intercambio que perdure en el tiempo», concluyó Vidal.













