Un informe de la Universidad Austral estima un crecimiento del 90% para el sector agroindustrial, supeditado a la eliminación de retenciones, la inversión tecnológica y la mejora en infraestructura. El sector agropecuario argentino se encuentra ante una oportunidad histórica que podría redefinir el motor económico del país. Según un reciente informe presentado por el Centro
Un informe de la Universidad Austral estima un crecimiento del 90% para el sector agroindustrial, supeditado a la eliminación de retenciones, la inversión tecnológica y la mejora en infraestructura.
El sector agropecuario argentino se encuentra ante una oportunidad histórica que podría redefinir el motor económico del país. Según un reciente informe presentado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School, la producción del campo tiene el potencial de crecer un 90% en los próximos diez años, alcanzando la cifra récord de 251 millones de toneladas. De concretarse esta proyección, el agro se consolidaría como el principal vector de crecimiento estructural de la nación.
Actualmente, el complejo agroindustrial es el pilar de la economía argentina: aporta el 23% del Producto Bruto Interno (PBI) y genera el 60% de las exportaciones totales. Sin embargo, los especialistas advierten que este potencial está condicionado por factores macroeconómicos que frenan la inversión.
El debate sobre el «cómo»
Aunque existe consenso sobre la capacidad de expansión —incluso el presidente Javier Milei ha sugerido que se podrían alcanzar las 300 millones de toneladas—, los diagnósticos sobre los obstáculos difieren. Mientras que el Ejecutivo pone el foco en el uso de semillas fiscalizadas, los investigadores de la Universidad Austral apuntan directamente a la presión impositiva y los cuellos de botella estructurales.
Daniel Mamone, investigador del IAE, señala que el esquema fiscal actual «reduce fuertemente los incentivos a invertir y adoptar tecnología». En este sentido, el informe destaca una disparidad alarmante con otros mercados: mientras que en Argentina la presión sobre la renta agrícola es del 55,5% para cultivos clave, los productores de la Unión Europea reciben apoyos del 16%, en China del 13% y en Estados Unidos del 7%. En Brasil, el respaldo promedio ronda el 0,5% del PBI, contrastando drásticamente con la carga local.
Condiciones para el despegue
Para que el sector logre dar este salto cualitativo y cuantitativo, los expertos proponen una hoja de ruta clara:
- Eliminación de los derechos de exportación (retenciones).
- Mejora de la infraestructura y superación de déficits logísticos.
- Incentivos a la inversión tecnológica, incluyendo la renovación del parque de maquinaria agrícola, que actualmente presenta un atraso significativo.
- Expansión de la frontera productiva en 6,5 millones de hectáreas adicionales.
Bernardo Piazzardi, investigador de la Universidad Austral, sostiene que el desafío radica en un cambio de paradigma: «Reemplazar la lógica extractiva por una estrategia de inversión y productividad permitiría transformar al agro en el eje estructural del crecimiento argentino». Solo bajo estas condiciones, el sueño de las 251 millones de toneladas dejará de ser una ilusión para convertirse en la nueva realidad económica del país.
Fuente: Agrofy News









