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Nutrición y sanidad: las claves para cerrar la brecha de rendimiento en la soja argentina – Mundo Agro Cba | Noticias del Agro

Nutrición y sanidad: las claves para cerrar la brecha de rendimiento en la soja argentina

Nutrición y sanidad: las claves para cerrar la brecha de rendimiento en la soja argentina

Durante el inicio del Seminario ACSOJA 2026, celebrado en la Bolsa de Comercio de Rosario, referentes de FERTILIZAR Asociación Civil y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de INTA advirtieron sobre la necesidad de ajustar las estrategias de manejo para potenciar el cultivo de soja. Bajo el título «Nutrición y plagas en soja: estrategias de manejo que potencian rendimientos», los expertos coincidieron en que existe un amplio margen para incrementar la productividad mediante la combinación de una nutrición adecuada y tácticas preventivas contra plagas emergentes.

En el marco del Seminario ACSOJA 2026, especialistas destacaron que una fertilización balanceada y el manejo preventivo del picudo negro son pilares fundamentales para incrementar la productividad de un cultivo que hoy produce un 28% menos de su potencial.

Durante el inicio del Seminario ACSOJA 2026, celebrado en la Bolsa de Comercio de Rosario, referentes de FERTILIZAR Asociación Civil y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de INTA advirtieron sobre la necesidad de ajustar las estrategias de manejo para potenciar el cultivo de soja. Bajo el título «Nutrición y plagas en soja: estrategias de manejo que potencian rendimientos», los expertos coincidieron en que existe un amplio margen para incrementar la productividad mediante la combinación de una nutrición adecuada y tácticas preventivas contra plagas emergentes.

El desafío de la nutrición y el fósforo

Uno de los puntos centrales de la jornada fue la persistente brecha de rendimiento en la producción nacional. Según Roberto Rotondaro, de FERTILIZAR AC, la soja argentina presenta actualmente una brecha promedio de 880 kg por hectárea, lo que representa una pérdida del 28% respecto al potencial productivo en condiciones de secano.

«Lo que el suelo necesita no se negocia», sentenció Rotondaro, señalando al fósforo como el nutriente determinante para construir rendimiento. Este elemento no solo impacta en la productividad directa, sino que es vital para la fijación biológica de nitrógeno; cuando el fósforo cae por debajo de las 14 ppm, la planta pierde su capacidad de formar nódulos y captar nitrógeno atmosférico. Pese a su importancia, el 60% de los lotes argentinos presenta niveles de fósforo insuficientes y los balances de nutrientes siguen siendo negativos, dejando al país en una situación de riesgo frente a competidores como Brasil.

Por su parte, Matías Saks destacó que una nutrición balanceada permite optimizar el uso del agua hasta en un 37%, transformando cada milímetro de lluvia en más grano y de mejor calidad. No obstante, la adopción de estas prácticas sigue siendo baja en comparación con el trigo o el maíz: en la campaña 2025, solo se fertilizó el 48% del área de soja de primera y apenas el 17% de la de segunda.

El avance del picudo negro de la vaina

El segundo gran eje del debate fue el aspecto sanitario, específicamente la expansión del picudo negro de la vaina (Rhyssomatus subtilis). Matías Medrano, investigador de la EEAOC, advirtió que esta plaga ha dejado de ser un problema exclusivo del NOA para transformarse en un desafío de alcance nacional.

Durante la última campaña, se registraron daños significativos en provincias como Córdoba y Santa Fe, con pérdidas de rendimiento que en algunos casos llegaron al 100%. El insecto sincroniza su ciclo con las etapas reproductivas del cultivo (estados R5 y R6), momento en que las larvas consumen los granos dentro de las vainas, afectando tanto el rinde como la calidad comercial.

Estrategias de manejo integrado

Ante estas amenazas, los especialistas subrayaron que el monitoreo oportuno es la base de cualquier estrategia. Para el picudo negro, las recomendaciones incluyen:

  • Monitoreo de suelo previo a la siembra y uso de paño vertical durante el cultivo.
  • Rotación con gramíneas, que al no ser susceptibles interrumpen el ciclo de la plaga.
  • Tratamiento de semillas y aplicaciones foliares justificadas por monitoreo.
  • Limpieza rigurosa de maquinaria y equipos de transporte para evitar la dispersión hacia nuevas zonas.

El panel concluyó que el camino para cerrar las brechas tecnológicas y productivas en la soja argentina depende de consolidar la fertilización como un pilar de la agricultura sostenible, junto con la siembra directa y una gestión sanitaria proactiva basada en información técnica.

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