A través de ensayos en Santa Cruz y Chubut, especialistas lograron rendimientos prometedores con variedades de ciclo corto. El avance busca fortalecer la oferta forrajera y expandir la frontera agrícola en una región dominada por climas extremos. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha dado un paso fundamental en la determinación de la frontera
A través de ensayos en Santa Cruz y Chubut, especialistas lograron rendimientos prometedores con variedades de ciclo corto. El avance busca fortalecer la oferta forrajera y expandir la frontera agrícola en una región dominada por climas extremos.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha dado un paso fundamental en la determinación de la frontera agrícola del maíz en la región más austral de Argentina. Mediante la evaluación de híbridos con mayor adaptación al frío, los investigadores buscan fortalecer los sistemas agrícolas y ofrecer nuevas alternativas para la ganadería local, que tradicionalmente depende de pastizales naturales con baja oferta forrajera.
Genética para climas extremos
El desafío de cultivar maíz en la Patagonia radica en las duras condiciones climáticas. Los materiales evaluados, desarrollados en conjunto con la empresa Laboulet Semences, presentan características específicas para este entorno: poseen un secado rápido, resistencia a heladas moderadas y ciclos productivos cortos de entre 100 y 120 días.
Santiago Toledo, especialista del INTA Santa Cruz, destacó que estos híbridos pueden prosperar con temperaturas base inferiores a los 6 grados, lo cual es inusual para el cultivo tradicional. «Actualmente estamos estudiando nuevos desarrollos de híbridos de maíz… que por sus características son prometedores, especialmente en nuestras zonas frías, donde el riesgo por heladas condiciona el crecimiento», explicó Toledo.
Un cultivo estratégico para la ganadería
La producción de maíz se perfila como una solución clave para la ganadería extensiva de la región, principalmente ovina y bovina. Al proporcionar energía, fibra y proteína, el cultivo permite cubrir el bache de oferta forrajera durante el otoño e invierno, reduciendo así los costos de nutrición animal.
Los resultados en el norte de Santa Cruz, específicamente en Perito Moreno, han demostrado la factibilidad agronómica del cultivo bajo manejo intensivo con riego complementario. En esta zona, se han alcanzado rendimientos de 7.000 kilos de grano y hasta 26 toneladas de materia seca por hectárea.
Éxito en la cordillera de Chubut
La experiencia se extendió también al Noroeste de Chubut, donde especialistas del INTA Esquel evaluaron seis híbridos hiper precoces. Los datos obtenidos en el Campo Experimental Trevelin y en El Hoyo fueron calificados como positivos y destacados.
- En Trevelin: El híbrido Tirnavia alcanzó una producción de 22.120 kilos de planta entera por hectárea.
- En El Hoyo: Variedades como LS Joalia y Zeta 125 sobresalieron con rendimientos superiores a los 12.000 kilos por hectárea.
Guillermo Lexow, del INTA Esquel, subrayó que, si bien los resultados de esta temporada son muy alentadores, es recomendable repetir los ensayos para optimizar la estabilidad del cultivo en estos ambientes australes. Estos avances constituyen un antecedente técnico de gran relevancia, demostrando que, con el manejo nutricional e hídrico adecuado, el maíz es una realidad posible en el sur argentino.












