En el marco del Congreso Aapresid, especialistas destacaron el rol de la arveja y la lenteja como herramientas clave para mejorar la salud del suelo y aprovechar las crecientes oportunidades de un mercado internacional ávido de alimentos. Durante el panel «Legumbres de Invierno: el negocio de diversificar, intensificar y potenciar el sistema productivo» en el
En el marco del Congreso Aapresid, especialistas destacaron el rol de la arveja y la lenteja como herramientas clave para mejorar la salud del suelo y aprovechar las crecientes oportunidades de un mercado internacional ávido de alimentos.
Durante el panel «Legumbres de Invierno: el negocio de diversificar, intensificar y potenciar el sistema productivo» en el Congreso Aapresid en Rosario, los ingenieros agrónomos Gabriel Prieto y Adrián Poletti analizaron los desafíos y el potencial de estos cultivos para transformar la agricultura argentina. Prieto enfatizó que las legumbres no solo son un negocio, sino una herramienta fundamental de sustentabilidad frente a los esquemas tradicionales de trigo/soja, ya que mejoran el manejo de malezas y favorecen la fijación biológica de nitrógeno, reduciendo la dependencia de fertilizantes externos.
Uno de los ejes centrales de la presentación fue la sanidad. Debido a las condiciones ambientales, se registró una elevada presión de enfermedades, incluso en lotes con semillas tratadas, lo que obliga a un monitoreo permanente y continuo para realizar intervenciones oportunas que no afecten la economía del cultivo. Prieto advirtió que enfermedades vasculares como el Fusarium siguen siendo el principal desafío, dado que no existen controles químicos o genéticos plenamente efectivos, por lo que recomendó espaciar la arveja en la rotación entre cuatro y seis años para preservar el potencial de los suelos.
Además de los beneficios biológicos, las legumbres ofrecen ventajas operativas. Al tener un ciclo más corto y un menor consumo de agua, favorecen el rendimiento de los maíces de segunda, permitiendo una rotación equilibrada donde convivan un 30% de trigo y un 15% de legumbres sin competir por superficie.
Desde la perspectiva del mercado, Adrián Poletti señaló que el escenario internacional presenta oportunidades inéditas para Argentina. Eventos climáticos adversos en Rusia, Estados Unidos e India —uno de los mayores consumidores mundiales— han ajustado la oferta global. Ante la previsión de lluvias monzónicas insuficientes, el gobierno indio ha reducido los impuestos a la importación para asegurar su abastecimiento, abriendo una ventana estratégica para la producción local.
Poletti concluyó que el país debe fortalecer su oferta de lentejas, un cultivo de alto valor donde ya existe experiencia productiva, y explorar nuevas opciones como el gandul (Pigeon Pea) integrado a sistemas forrajeros. Consolidar esta posición permitiría a los productores argentinos ganar resiliencia ante el cambio climático y mejorar sus márgenes económicos en el largo plazo.












