Durante la segunda jornada del Congreso Aapresid 2026, realizada en Rosario, el investigador de la Universidad de Kentucky, Chad Lee, presentó las claves que han permitido a su región alcanzar altos rendimientos en maíz mediante un sistema basado en la información y la resiliencia del suelo. Con una trayectoria de 48 años aplicando la Siembra Directa, el experto estadounidense compartió cómo esta práctica ayuda a gestionar climas adversos y suelos complejos.
En el marco del Congreso Aapresid, el investigador Chad Lee instó a abandonar las decisiones por inercia y apostar a la inversión en investigación y al análisis de suelos para garantizar la productividad de las futuras generaciones.
Durante la segunda jornada del Congreso Aapresid 2026, realizada en Rosario, el investigador de la Universidad de Kentucky, Chad Lee, presentó las claves que han permitido a su región alcanzar altos rendimientos en maíz mediante un sistema basado en la información y la resiliencia del suelo. Con una trayectoria de 48 años aplicando la Siembra Directa, el experto estadounidense compartió cómo esta práctica ayuda a gestionar climas adversos y suelos complejos.
La ciencia como motor de la productividad
Uno de los pilares fundamentales expuestos por Lee es la necesidad de tomar decisiones basadas en datos y no por inercia. En Kentucky, el compromiso con la investigación es tal que 115 de los 120 condados del estado votaron a favor de aumentar el presupuesto para tareas de extensión universitaria.
“Solo quiero compartirles la manera en la que estamos logrando buenos resultados para producir más kilos de maíz y también construir un suelo resiliente para las próximas generaciones”, afirmó Lee, subrayando que la inversión en ciencia permite generar datos cada vez más precisos para el productor. Esta visión se apoya en una base sólida: la fertilización de precisión, respaldada por 70 años de análisis de suelos validados académicamente.
Diferencias y desafíos del sistema estadounidense
El especialista remarcó contrastes significativos entre la producción en Kentucky y la argentina. Mientras que en las zonas maiceras locales predomina el alquiler, en Kentucky los productores suelen ser dueños de sus tierras y trabajan en parcelas pequeñas de entre 7 y 15 hectáreas. Estos campos presentan ondulaciones marcadas que condicionan las labranzas, lo que vuelve a la Siembra Directa una herramienta indispensable.
Además, el manejo logístico en Kentucky presenta particularidades únicas:
- Ventana de siembra crítica: Cuentan con apenas 11 a 14 días para sembrar debido a las lluvias frecuentes, lo que exige procesos sumamente ágiles.
- Cosecha anticipada: El grano se trilla con un 28% de humedad, lo que otorga una ventaja logística estratégica.
- Sinergia con el Bourbon: Aproximadamente el 10% del volumen de maíz se destina a las destilerías de whisky bourbon, creando una cooperación estrecha entre agricultores, industria y universidad.
Un combo ganador para el futuro
Pese a que Kentucky enfrenta inviernos más fríos y mayores riesgos climáticos, la Siembra Directa les ha permitido reducir la necesidad total de nitrógeno. Lee cerró su exposición elogiando el liderazgo de la agricultura argentina y reafirmó que el éxito reside en una combinación de Siembra Directa, análisis de suelos, rotación de cultivos y cultivos de cobertura.
Para el experto, el camino hacia una intensificación inteligente implica adaptar respuestas a cada sistema particular, logrando el doble objetivo de producir más y, simultáneamente, seguir construyendo la salud del suelo.











