El médico veterinario argentino Gustavo Schunemann, radicado en Estados Unidos, advierte que el exceso de cenizas en las dietas de ganado puede provocar que una vaca consuma hasta un kilo y medio de tierra al día, afectando gravemente la salud animal y la rentabilidad del productor. El destaco profesional disertó en el marco del 2do
El médico veterinario argentino Gustavo Schunemann, radicado en Estados Unidos, advierte que el exceso de cenizas en las dietas de ganado puede provocar que una vaca consuma hasta un kilo y medio de tierra al día, afectando gravemente la salud animal y la rentabilidad del productor. El destaco profesional disertó en el marco del 2do Cogreso Argentino de Forrajes en el Centro de Convenciones de Córdoba.
Gustavo Schunemann es un médico veterinario nacido en Clarás, un pequeño pueblo del partido de Necochea, provincia de Buenos Aires. Tras formarse en la Universidad de Tandil y trabajar en el sector privado en el norte de la Argentina, se trasladó a los Estados Unidos hace 26 años, donde completó su maestría y doctorado. Actualmente, se dedica de manera exclusiva al diseño y optimización de sistemas de producción de leche y carne. En su reciente regreso al país como disertante, Schunemann instaló una pregunta tan inusual como reveladora para los productores locales: ¿cuántos kilos de tierra come una vaca por día?.
La matemática del suelo en el comedero
El forraje cosechado incorpora inevitablemente componentes no alimenticios como la tierra. Para detectarlo, Schunemann explica que la clave no es visual, sino que se encuentra en los análisis de laboratorio bajo el indicador de «cenizas totales», que representa el contenido mineral total del alimento.
Una dieta totalmente mezclada estándar posee aproximadamente un 5% de cenizas. Sin embargo, cada punto porcentual por encima de este valor base equivale a 10 kilos de tierra por tonelada de alimento.
«En un análisis con un 11% de cenizas totales (6 puntos por encima del óptimo), hay 60 kilos de tierra por tonelada de alimento», detalla el especialista. «Considerando que una vaca en lactancia consume un promedio de 25 kilos de alimento diarios, el cálculo es alarmante: cada vaca termina comiendo un kilo y medio de tierra por día«.
El impacto en la salud y la producción
La ingesta excesiva de tierra no pasa desapercibida en el organismo del animal. Los productores suelen notar anomalías cuando comienzan a observar bajas en el consumo de alimento, inflamaciones severas en el tracto digestivo y presencia de sangre en la materia fecal.
Asimismo, se altera de manera directa la fermentación en el rumen (específicamente la de los ácidos propiónico y acético), lo que provoca que los niveles de grasa en la leche fluctúen de forma sumamente inconsistente y disminuya la ganancia de peso general.
El impacto nutricional es doble. La presencia de tierra en el tracto digestivo de los animales interactúa de forma negativa con los nutrientes esenciales:
- Efecto de dilución: Reduce inicialmente la concentración de aminoácidos en la dieta.
- Efecto de absorción: Interfiere con la asimilación de aminoácidos, vitaminas y minerales clave para el correcto funcionamiento metabólico e inmunitario del ganado.
El camino hacia la eficiencia: 150 gramos más por día
La buena noticia es que corregir este problema ofrece retornos económicos inmediatos. Schunemann y su equipo lograron medir el impacto de la reducción de tierra en sistemas de engorde a corral (feedlots). Al disminuir la presencia de tierra en las dietas, registraron un incremento directo de 150 gramos diarios en la ganancia de peso por animal.
Para Schunemann, controlar estos detalles es crucial para el futuro de la ganadería en la región. «La Argentina tiene una gran oportunidad de contribuir al abastecimiento global de alimentos», afirma, señalando que el país cuenta con una sólida capacidad de producción a escala de maíz y soja que exitosamente se está transformando en carne.
Frente a un mercado internacional que demanda de manera sostenida proteínas rojas, el especialista concluye que la clave para mantenerse competitivos no depende únicamente del precio del mercado, sino de utilizar la ciencia, los buenos asesores y el trabajo en equipo para maximizar la eficiencia tranqueras adentro.












