En un escenario donde la variabilidad climática impacta de lleno en la rentabilidad agropecuaria, la búsqueda de estabilidad en la oferta de alimento se ha vuelto una prioridad. Durante el último Congreso de Contratistas Forrajeros, el especialista Aquiles Salinas presentó un innovador análisis sobre el uso del riego en la producción de forrajes, planteando que, bajo las condiciones actuales, resulta más conveniente y rentable regar recursos forrajeros antes que los tradicionales cultivos agrícolas extensivos.
En el Congreso de Contratistas Forrajeros, el especialista Aquiles Salinas demostró que regar pasturas y silajes aporta mayor retorno económico y estabilidad que los cultivos agrícolas tradicionales, permitiendo proteger los rodeos ante sequías y liberar grandes extensiones de tierra.
En un escenario donde la variabilidad climática impacta de lleno en la rentabilidad agropecuaria, la búsqueda de estabilidad en la oferta de alimento se ha vuelto una prioridad. Durante el último Congreso de Contratistas Forrajeros, el especialista Aquiles Salinas presentó un innovador análisis sobre el uso del riego en la producción de forrajes, planteando que, bajo las condiciones actuales, resulta más conveniente y rentable regar recursos forrajeros antes que los tradicionales cultivos agrícolas extensivos.
A partir de su experiencia técnica y de números que validan la práctica, Salinas argumentó que la respuesta al riego en forrajes no solo debe medirse en los kilos de materia seca obtenidos por cada milímetro de agua aplicado, sino en el ingreso final generado por subproductos de alto valor como la carne o la leche. A diferencia de los commodities agrícolas tradicionales (como el trigo, la soja o el maíz) que se exportan como grano, el forraje regado se transforma localmente en valor agregado y responde a una demanda sumamente sensible a los niveles de producción del sistema ganadero.
El caso del norte cordobés: más madres y estabilidad en zonas áridas
Uno de los casos testigo analizados por Salinas se ubica en el campo experimental del INTA Dean Funes, una región caracterizada por su clima árido y semiárido. El estudio proyectó que destinando apenas el 10% de un área de 200 hectáreas a la producción de silo de sorgo bajo riego, y estimando rendimientos normales sin buscar potenciales biológicos extremos, es posible incrementar en un 30% el número de madres con terneros en el establecimiento.
Este planteo ataca de raíz el principal problema de los sistemas de cría en zonas secas. En años de baja densidad de lluvias, la falta de pasto obliga a los productores a descapitalizarse mediante la venta apresurada de terneros livianos o a mantener madres en condiciones corporales deficientes. El sorgo regado funciona aquí como un reaseguro que permite sostener 130 vacas equivalentes en óptimas condiciones y de manera estable. En esta estrategia, el silaje actúa además como el complemento ideal para las pasturas megatérmicas diferidas, las cuales proveen volumen durante el verano pero pierden calidad y se secan durante el invierno.
Eficiencia en el tambo: producir lo mismo en casi la mitad de superficie
El segundo caso testigo analizado aborda un sistema de alta intensidad como el tambo, donde la firmeza y previsibilidad del riego reconfiguran el uso de la tierra.
Para alimentar un rodeo de 400 vacas en ordeñe junto a su recría y terneros, un productor promedio requiere aproximadamente 700 hectáreas bajo condiciones de secano (sin riego). Con la incorporación de tecnología de riego, esa misma cantidad de animales puede alimentarse perfectamente utilizando alrededor de 400 hectáreas. Esto no solo concentra de forma eficiente la producción de forraje de alta calidad y volumen en un área menor, sino que además libera unas 300 hectáreas que el productor puede reasignar a otras actividades agropecuarias.
La estabilidad por encima del rendimiento potencial
La investigación de Salinas propone un cambio de paradigma: el objetivo central del riego en sistemas forrajeros no debe ser la búsqueda de rindes potenciales récord, sino garantizar la estabilidad integral del sistema.
«Cuando falta pasto, falta pasto en toda la región; hay que salir a comprarlo o deshacerse de los animales, y es allí donde se empieza a perder económicamente». Con inversiones estratégicas y acotadas que no demandan súper caudales de agua, el riego de precisión en forrajes se posiciona como una herramienta indispensable para blindar la economía del productor ganadero.
| Característica o Parámetro | Caso 1: Cría (INTA Dean Funes) | Caso 2: Tambo Intensivo |
|---|---|---|
| Contexto y clima | Región árida y semiárida del norte cordobés. | Sistema de alta intensidad y exigencia nutricional. |
| Recurso forrajero regado | Silo de sorgo bajo riego, utilizado como complemento clave de la pastura megatérmica diferida. | Forraje de alta calidad y cantidad asegurado bajo riego de precisión. |
| Uso de la superficie | Se destina al riego únicamente el 10% del área total (20 hectáreas de un campo de 200 ha). | Se reduce la superficie necesaria de 700 hectáreas en secano a alrededor de 400 hectáreas con riego. |
| Rodeo y carga animal | Permite sostener 130 vacas equivalentes (madres con terneros) en condiciones óptimas. | Abastece a un rodeo de 400 vacas en ordeñe junto con su recría y terneros. |
| Impacto en la producción | Incremento del 30% en el número de madres (la «fábrica» de terneros del establecimiento). | Concentración de la producción de alimento de calidad y volumen en menos superficie. |
| Impacto territorial y económico | Aporta estabilidad ante sequías, evitando tener que malvender terneros livianos o madres flacas por falta de pasto. | Libera aproximadamente 300 hectáreas para que el productor las asigne a otra actividad agropecuaria. |
| Inversión y requerimientos | Inversión estratégica acotada que no demanda súper caudales de agua. | Provee firmeza, previsibilidad y oportunidad diaria en el suministro de la dieta. |
Ambos esquemas demuestran que el uso estratégico del agua para la producción de forraje no busca necesariamente alcanzar rendimientos biológicos récord, sino blindar la estabilidad integral de la empresa ganadera o láctea, generando un retorno económico superior y más previsible que el de los cultivos agrícolas tradicionales
Gráfico generado con IA










