El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) llevó a cabo una nueva Jornada a Campo en el establecimiento Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado en Humboldt, provincia de Santa Fe. Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, el encuentro —que contó con la participación del INTA Rafaela— puso bajo la lupa las oportunidades de engordar machos Holando, un animal que históricamente fue considerado un descarte de la actividad lechera.
En la localidad santafesina de Humboldt, el IPCVA y la cooperativa Uncoga demostraron cómo el engorde a corral transforma un histórico subproducto de la lechería en carne de alta calidad y mejores márgenes para el productor.
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) llevó a cabo una nueva Jornada a Campo en el establecimiento Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado en Humboldt, provincia de Santa Fe. Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, el encuentro —que contó con la participación del INTA Rafaela— puso bajo la lupa las oportunidades de engordar machos Holando, un animal que históricamente fue considerado un descarte de la actividad lechera.
Durante la apertura, George Breitschmitt, presidente del IPCVA, destacó el valor estratégico de integrar la lechería y la ganadería para generar más eficiencia y valor agregado en las cuencas lecheras. En sintonía, el presidente de Uncoga, Henry César Maletto, explicó que este proyecto cooperativo nació hace cuatro años para resolver una necesidad concreta de los productores asociados. Hoy, este establecimiento se consolida como el primer feedlot cooperativo especializado en machos «overos». Actualmente, abastece de carne a siete carnicerías de la cooperativa (seis en Rafaela y una en Sunchales) y ya evalúan abrir un octavo punto de venta.
Claves de la gestión técnica en el corral
El manejo productivo del feedlot, que actualmente mantiene una ocupación cercana a las 1.000 cabezas, fue detallado por el asesor técnico Oscar Ferrero. El especialista remarcó que el éxito del negocio comienza en el propio tambo, exhortando a los tamberos a darles la misma importancia y cuidado a los terneros machos que a las hembras desde su nacimiento.
El proceso de engorde se estructura bajo un esquema de recría y terminación con raciones basadas en silaje de maíz, granos y suplementos proteicos. Las claves técnicas para alcanzar la máxima eficiencia son:
- Peso de ingreso: Se unifica el ingreso al corral con novillitos de entre 180 y 200 kilos.
- Sanidad inicial: Los primeros días de adaptación son críticos para minimizar problemas respiratorios y digestivos, permitiendo que el animal exprese su potencial de crecimiento.
- Peso de faena: Los novillos se terminan con un peso de 430 a 460 kilos.
- Punto de terminación: Ferrero advirtió la importancia de no buscar animales excesivamente pesados, sino definir el momento justo de cobertura grasa para lograr una carne tierna y homogénea sin perder eficiencia de conversión alimentaria.
Excelente respuesta del consumidor y fuerza cooperativa
Aunque esta carne no se comercializa de manera diferenciada en los mostradores, relevamientos previos de la cooperativa confirman una excelente aceptación de los consumidores, quienes ponderan su terneza y color.
El modelo no solo añade valor económico directo al eslabón lechero, sino que consolida la estructura de Uncoga, una federación nacida en 1963 que cuenta con su propio frigorífico faenador en Rafaela. De este modo, la transformación del macho Holando demuestra que el trabajo asociativo entre pequeños y medianos productores de la región es una alternativa sumamente viable para mejorar los márgenes del sector.








