En el negocio ganadero tradicional, la atención suele concentrarse en los volúmenes productivos: los kilos logrados o la cantidad de terneros destetados. Sin embargo, durante su disertación en la Expo Ganadera del Centro, Osvaldo Luna —docente de la Universidad Nacional de Córdoba, consultor en SmartMeat y responsable técnico de la Mesa Ganadera CREA Córdoba Norte, — impulsó un cambio de paradigma orientado a poner en el centro de la escena la rentabilidad real y los números económicos del negocio.
En la apertura de la Expo Ganadera del Centro el especialista Osvaldo Luna advirtió que producir volumen ya no garantiza el éxito económico: la clave radica en la gestión de números, la eficiencia por etapa y el análisis del rendimiento en carne.
En el negocio ganadero tradicional, la atención suele concentrarse en los volúmenes productivos: los kilos logrados o la cantidad de terneros destetados. Sin embargo, durante su disertación en la Expo Ganadera del Centro, Osvaldo Luna —docente de la Universidad Nacional de Córdoba, consultor en SmartMeat y responsable técnico de la Mesa Ganadera CREA Córdoba Norte, — impulsó un cambio de paradigma orientado a poner en el centro de la escena la rentabilidad real y los números económicos del negocio.
Según expuso el especialista, dos empresas con sistemas de cría eficientes que logran un 80% de destete pueden registrar resultados financieros drásticamente opuestos, obteniendo márgenes de 50, 100 o hasta 200 dólares por cabeza. Esta disparidad evidencia que producir mucho no resulta suficiente si no se controlan variables clave como los precios de venta, la estrategia comercial y el peso de la estructura de costos, especialmente el costo de alquiler.
Indicadores clave por etapa productiva
El análisis de Luna desglosó los desafíos productivos y económicos a lo largo de los tres eslabones de la producción:
- Cría: La rentabilidad se encuentra fuertemente condicionada por la carga animal y la cantidad de terneros destetados, combinada con el análisis estricto de la estructura de gastos y el costo de oportunidad del alquiler.
- Recría: El principal desafío actual proviene de la relación compra-venta, que históricamente promediaba 1,28 y hoy se ubica por encima de 1,4. Esto significa que se deben vender 1,4 kilos de novillo gordo para adquirir un kilo de ternero. Para diluir el impacto de este insumo caro, resulta indispensable lograr más kilos por animal y mayor aumento diario de peso vivo. La diferencia entre un planteo eficiente y uno ineficiente en esta etapa puede representar la brecha entre ganar 120 dólares o apenas 30 dólares por cabeza.
- Feedlot: El engorde a corral viene migrando hacia novillos más pesados (de 400 kg a 500 kg), lo que extiende la estadía en el corral de 100 a 150 días. Si bien la eficiencia de conversión de alimento a kilo vivo empeora en animales pesados, se compensa con un mayor rendimiento en res y mayor transferencia a carcasa. Por ello, Luna remarcó la necesidad de medir la eficiencia en función de los kilos de carne producidos y no solo del peso vivo.
Un contexto favorable para quienes gestionan
En la actualidad, los costos de producción se mantienen en niveles competitivos: producir un kilo en recría cuesta cerca de 1,50 dólares, mientras que en engorde ronda los 2,30 dólares, frente a un precio de venta que alcanza los 3,50 dólares por kilo.
No obstante, el especialista advirtió sobre una amplia brecha en la adopción de tecnología y gestión entre productores. «El que no mide, o el que no sabe los números, o el que no gestiona, básicamente no va a mejorar y no va a poder capturar estos buenos precios», concluyó Luna, instando al sector a auditar periódicamente sus procesos para consolidar la eficiencia del negocio ganadero.













