Con el grueso de la cosecha maicera a salvo, el panorama fitosanitario respecto a la plaga Dalbulus maidis (conocida popularmente como «chicharrita») ha comenzado a mostrar un comportamiento heterogéneo marcado por el cambio estacional. Según los datos del 42º informe de la Red Nacional de Monitoreo, relevados entre el 2 y el 16 de mayo de 2026, las bajas temperaturas están actuando como un regulador natural, reduciendo las poblaciones y eliminando la posibilidad de nuevos daños en las espigas para la presente campaña.
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo revela una retracción de las poblaciones en varias zonas debido a las heladas, mientras que en el centro del país la plaga aumenta pero sin afectar los rendimientos de la actual cosecha.
Con el grueso de la cosecha maicera a salvo, el panorama fitosanitario respecto a la plaga Dalbulus maidis (conocida popularmente como «chicharrita») ha comenzado a mostrar un comportamiento heterogéneo marcado por el cambio estacional. Según los datos del 42º informe de la Red Nacional de Monitoreo, relevados entre el 2 y el 16 de mayo de 2026, las bajas temperaturas están actuando como un regulador natural, reduciendo las poblaciones y eliminando la posibilidad de nuevos daños en las espigas para la presente campaña.
El impacto del clima en las poblaciones
La disminución de insectos en diversas regiones está directamente ligada a dos fenómenos ambientales: la aparición de heladas de distinta intensidad y la amplitud térmica. Estos factores climáticos provocan la muerte de adultos y, especialmente, de las ninfas, que son más sensibles al frío.
En las zonas endémicas del NOA y NEA, la plaga ha entrado en una fase de estabilidad poblacional, aunque los niveles de presión siguen siendo altos; en el NOA, el 94% de las localidades capturaron más de 100 adultos por trampa. Por el contrario, la región del Litoral ya muestra una leve retracción en sus poblaciones.
La situación en la región central
Curiosamente, en las zonas Centro-Norte —especialmente en Córdoba— y Centro-Sur, se ha registrado un incremento en el número de insectos. En el Centro-Norte, el 74% de las localidades reportó más de 100 adultos por trampa, un aumento significativo respecto al informe previo. Sin embargo, los expertos aclaran que este aumento no se traduce en daños económicos, ya que la mayoría de los cultivos están senescentes o próximos a ser cosechados, lo que impide que la chicharrita se alimente. En el Centro-Sur, a pesar de incrementos puntuales, un 40% de las localidades aún no presenta detecciones del vector.
Recomendaciones estratégicas: el «puente verde»
A pesar de que la campaña actual ya no corre peligro, las autoridades advierten que no se debe bajar la guardia de cara al próximo ciclo productivo. Alejandro Vera, coordinador de la Red, enfatizó la importancia de seguir la «pirámide de manejo del vector», que incluye el monitoreo sistemático y la elección de híbridos tolerantes.
Un punto crítico para los productores será el control de los maíces voluntarios o «guachos». Si las heladas no logran eliminarlos por completo, estas plantas actuarán como un «puente verde», permitiendo que el insecto sobreviva hasta la próxima siembra. «Es crucial realizar aplicaciones oportunas y controlar estos maíces para romper el ciclo biológico de la plaga», concluyó Vera.










