En un escenario donde la variabilidad climática desafía constantemente la planificación agropecuaria, el riego por goteo subterráneo se consolida como la herramienta clave para ganar eficiencia y rentabilidad. Un exhaustivo análisis de nueve campañas llevado a cabo por Ura Agro revela que el maíz temprano bajo este sistema no solo incrementa drásticamente sus rendimientos, sino que aporta una estabilidad fundamental para el negocio.
Un estudio de nueve campañas realizado por la empresa cordobesa Ura Agro confirma que esta tecnología permite alcanzar promedios de 16.750 kg/ha, transformándose en un «seguro de cosecha» con importantes beneficios impositivos para el productor.
En un escenario donde la variabilidad climática desafía constantemente la planificación agropecuaria, el riego por goteo subterráneo se consolida como la herramienta clave para ganar eficiencia y rentabilidad. Un exhaustivo análisis de nueve campañas llevado a cabo por Ura Agro revela que el maíz temprano bajo este sistema no solo incrementa drásticamente sus rendimientos, sino que aporta una estabilidad fundamental para el negocio.
Resultados que transforman la productividad
Los números del ensayo son contundentes: mientras que los lotes de maíz temprano en secano (sin riego) promediaron 9.452 kg/ha, aquellos con riego por goteo subterráneo alcanzaron los 16.750 kg/ha. Esto representa un incremento del 77,2%, lo que equivale a cosechar 7.298 kilos adicionales por hectárea.
La brecha se acentúa en años de mayor exigencia climática. Por ejemplo, en la campaña 2025/26, establecimientos bajo riego lograron 17.700 kg/ha, frente a los magros 7.500 kg/ha obtenidos en secano en la región, logrando más que duplicar la producción. «Hoy el productor ya no busca solo maximizar el rendimiento en un año favorable, sino asegurar un piso de producción que le permita planificar e invertir con previsibilidad», explica Ricardo Mendiolaza, gerente de Ura Agro.
Producir más en la misma superficie
La tecnología de riego subterráneo permite a las empresas agropecuarias crecer verticalmente. En lugar de sumar hectáreas —con sus consecuentes costos logísticos e inmobiliarios—, la apuesta es aumentar la productividad sobre la misma superficie. El sistema aplica el agua y los nutrientes directamente en la zona radicular, minimizando pérdidas por evaporación o escurrimiento y optimizando el uso de energía.
Para garantizar el éxito, Ura Agro —en alianza con la firma global Rivulis— desarrolla proyectos personalizados que incluyen desde el diseño y la instalación con maquinaria propia hasta el soporte agronómico permanente.
El «efecto RIMI»: un retorno de inversión acelerado
Uno de los pilares que impulsa la adopción de esta tecnología es su viabilidad económica. Los estudios proyectan un retorno de la inversión en aproximadamente cinco campañas. Sin embargo, el gran atractivo actual es el denominado «efecto RIMI» (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones).
Este régimen específico para sistemas de riego permite:
- Amortización acelerada del equipo, reduciendo el pago del Impuesto a las Ganancias.
- Devolución anticipada del IVA.
- Un ahorro impositivo promedio de 100.000 USD para productores con campo propio.
De esta manera, el riego deja de ser solo una mejora agronómica para convertirse en un activo financiero que funciona como un «seguro de cosecha». «Nuestro foco está en brindar una solución integral con acompañamiento local y tecnología propia para que el productor obtenga el máximo beneficio en cada campaña», concluye Mendiolaza.














