La familia de productos YaraBela introduce Nitromax Z y Sulfan, soluciones que optimizan la fertilización mediante el aporte de nutrientes críticos en un solo gránulo, garantizando mayor eficiencia y simplificación logística en el campo argentino. Los productos fueron presentados en el Congreso de Aapresid. La nutrición vegetal en Argentina da un salto evolutivo con la
La familia de productos YaraBela introduce Nitromax Z y Sulfan, soluciones que optimizan la fertilización mediante el aporte de nutrientes críticos en un solo gránulo, garantizando mayor eficiencia y simplificación logística en el campo argentino. Los productos fueron presentados en el Congreso de Aapresid.
La nutrición vegetal en Argentina da un salto evolutivo con la consolidación de la familia YaraBela, una línea de fertilizantes nitrogenados diseñados para maximizar la productividad a través de la eficiencia y la precisión. La presentación estuvo a cargo Juan Ignacio Holtz, Gerente Comercial de Yara y de Emilio Iglesias Sola, Director Global de Yara en una conferencia ante Pool de Periodistas en aapresid. Según explicaron, «en un contexto donde la deficiencia de micronutrientes es una problemática creciente en los suelos locales, estas herramientas surgen como una respuesta integral que combina la base de nitrógeno con aportes clave de otros elementos».
Nitromax Z y Sulfan: Herramientas a medida
Dentro de esta familia, se destacan dos alternativas principales adaptadas a las necesidades del productor. Por un lado, Nitromax Z, la evolución del reconocido Nitrodoble, que además de nitrógeno en forma de nitratos, aporta calcio, magnesio y, fundamentalmente, zinc. Por otro lado, Sulfan se presenta como la opción ideal para quienes buscan priorizar el aporte de azufre junto con la base nitrogenada y de calcio.
Eficiencia superior frente a las fuentes tradicionales
Una de las mayores ventajas de estos productos radica en su fuente de nitrógeno: los nitratos. A diferencia de la urea, los nitratos son absorbidos de manera directa por la planta sin depender de procesos de transformación que, en cultivos de invierno, se ven ralentizados por las bajas temperaturas. Además, en cultivos estivales, estos productos eliminan las pérdidas por volatilización, asegurando que cada unidad de nutriente aportada se traduzca efectivamente en rendimiento.
Desde el punto de vista físico, su calidad es superior para aplicaciones al voleo. Con un peso específico de 1100 (frente a los 800 de la urea) y una homogeneidad de grano excelente, permiten un mayor ancho de labor y una distribución mucho más precisa en el lote.
El impacto del Zinc en la productividad y calidad
El Zinc se ha convertido en una limitante común en la zona núcleo argentina. La inclusión de este micronutriente en Nitromax Z no solo simplifica la logística —al evitar compras adicionales de insumos o aplicaciones extra— sino que genera un efecto sinérgico: los nitratos actúan como transportadores que facilitan la absorción del zinc por las raíces.
Los resultados en ensayos son contundentes. En cultivos de trigo donde el zinc era el factor limitante, se han registrado incrementos de rendimiento de entre 500 y 600 kilos, llegando en algunos casos hasta los 900 kilos adicionales. Asimismo, al ser un precursor en la síntesis de proteínas, el zinc mejora notablemente la calidad del grano, protegiendo al productor de posibles castigos comerciales.
En definitiva, esta nueva «caja de herramientas» no solo facilita la tarea operativa al concentrar múltiples nutrientes en cada gránulo, sino que ofrece una respuesta sólida y rentable ante los desafíos actuales de la agricultura moderna.












