La compra de Syngenta por ChemChina, cómo es la nueva estrategia del gran gigante de Asia

China aumenta sus inversiones en empresas biotecnológicas, como Syngenta, en el marco de su propio plan de seguridad alimentaria.

Por el crecimiento económico, la población de la República Popular consume más proteínas cárnicas.

Por el crecimiento económico, la población de la República Popular consume más proteínas cárnicas.

La compra de Syngenta por ChemChina (U$S 43.000 millones) es la mayor inversión realizada en el exterior por la República Popular en toda su historia, y es también la adquisición de la segunda empresa de alta tecnología agrícola del mundo.

Las ventas de Syngenta ascendieron a U$S 13.000 millones en 2015, sólo superadas por las de Monsanto (U$S 15.000 millones), seguidas por las grandes firmas alemanas Bayer (U$S 11.000 millones) y BASF (U$S 6.000 millones).

ChemChina es la principal compañía de productos químicos de la República Popular, con un nivel de capitalización de U$S 150.000 millones. Surge así, con la fusión ChemChina-Syngenta, la mayor compañía de agroquímicos del sistema mundial.

La cosecha de granos ascendió en China a 658 millones de toneladas en 2015, pero las compras para la alimentación animal en el exterior (soja, harina de soja, maíz) aumentaron 20% respecto al año anterior. Las importaciones de soja alcanzaron el año pasado a 90 millones de toneladas, y treparían a 120/125 millones en 2022 (USDA).

Esta tendencia se enmarca en el siguiente contexto: las exportaciones de granos se duplican en el mundo en los próximos 10 años; y 70% del alza corresponde a los granos para la alimentación animal. Es consecuencia directa del vuelco de la población china y del mundo emergente al consumo masivo de proteínas cárnicas (transición dietaria).

Beijing prevé que las importaciones de granos aumentarán 30%/35% en los próximos 15 años; y esto provocará un incremento de la demanda global superior a los récords históricos de 2007 y 2011, lo que pondría en crisis la seguridad alimentaria mundial, sobre todo en el Magreb, África y Sur de Asia.

Por eso China ha redireccionado su estrategia de seguridad alimentaria. El énfasis no es la producción doméstica, sino el auge de la oferta agroalimentaria mundial, a través de las inversiones en el exterior, prioritariamente orientadas hacia la alta tecnología agrícola.

Syngenta tiene 28.000 empleados en 90 países, y tras la compra por ChemChina, se mantiene en la sede de Basilea, Suiza, con total autonomía y el mismo equipo ejecutivo.

En la nueva etapa, el eje del crecimiento se coloca en los grandes mercados emergentes, primordialmente Asia/China; y la inversión, que se quintuplicaría en los próximos 5 años, se destinará primordialmente a la innovación tecnológica de avanzada, con el objetivo de duplicar las ventas en este período.

Hay una modificación cualitativa en el consumo de alimentos en China. En 2014, los chinos que consumían marcas occidentales de 1ra línea como parte fundamental de su alimentación eran 30 millones, y serían 300 millones en 2018. Esta tendencia integra un fenómeno regional, centrado en el primer segmento de la nueva clase media, con niveles de ingreso de U$S 20.000/U$S 40.000 anuales.

Es un sector constituido en Asia por 600 millones de personas, que treparían a 3.000 millones en 2030. China se ha convertido en la principal exportadora mundial de capitales, y es la mayor fuente de inversiones del capitalismo actual.

Hay que prever más inversiones chinas en la oferta agroalimentaria mundial.

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