En un discurso de fuerte impronta federal, el gobernador Martín Llaryora planteó la necesidad de que el Gobierno Nacional analice una agenda necesariamente productiva para el «interior del interior». Si bien el mandatario aclaró que acompaña el desarrollo de sectores como la minería y el petróleo, advirtió que es momento de poner en el centro de la discusión la situación del campo argentino.
El gobernador de Córdoba cuestionó el trato diferencial hacia otros sectores frente al agro, advirtió sobre el desmantelamiento del INTA y las escuelas técnicas, y exigió una ley de biocombustibles para agregar valor en origen y generar empleo.
En un discurso de fuerte impronta federal, el gobernador Martín Llaryora planteó la necesidad de que el Gobierno Nacional analice una agenda necesariamente productiva para el «interior del interior». Si bien el mandatario aclaró que acompaña el desarrollo de sectores como la minería y el petróleo, advirtió que es momento de poner en el centro de la discusión la situación del campo argentino.
Retenciones vs. Incentivos: el reclamo de equidad
Uno de los puntos más críticos del discurso de Llaryora fue la comparación entre los incentivos otorgados a otros sectores y la carga que soporta el agro. El gobernador señaló que, mientras se discuten beneficios impositivos como el RIGI para determinadas actividades, el campo sigue «soportando» el esquema de retenciones. «Unos tienen regalías y los otros retenciones; una es poner y la otra es que te devuelvan», sentenció, subrayando el impacto positivo que tendría en los pueblos la quita de estos gravámenes.
Como contrapartida, puso de relieve el modelo cordobés, donde el 98% de los impuestos que paga el sector agropecuario vuelve al campo a través del Fondo de Desarrollo Agropecuario para obras de infraestructura, patrulla rural y servicios. Según el gobernador, Córdoba es la prueba de que se puede tener una economía ordenada y con superávit sin asfixiar a los sectores productivos.
La educación y la tecnología no son un gasto
Llaryora manifestó su profunda preocupación por lo que considera un «silencio» alarmante ante el desmantelamiento de organismos estratégicos. Criticó duramente los recortes en el INTA, calificándolo como una pieza central para el desarrollo científico-tecnológico y la transferencia de innovación hacia los pequeños productores. «El INTA siempre te hace empezar», recordó, cuestionando de dónde saldrán los futuros ingenieros agrónomos y veterinarios si se desfinancia la ciencia local.
Asimismo, el mandatario denunció el recorte de insumos y presupuestos para las escuelas técnicas y agropecuarias. Para Llaryora, reducir el presupuesto en formación de talento no es un ahorro: «No es gasto, esto es inversión; sin educación no se puede progresar». En este sentido, destacó que Córdoba ha decidido duplicar la inversión en estos establecimientos para compensar las bajas nacionales.
Valor agregado y Ley de Biocombustibles
Finalmente, el gobernador hizo un llamado a los legisladores de todos los partidos para priorizar la industrialización de la producción primaria. Lamentó que no se avance con la Ley de Biocombustibles, una herramienta clave para que los granos no se vayan en camión, sino que se procesen en los pueblos generando empleo.
«La prioridad tiene que ser el trabajo», afirmó Llaryora, advirtiendo que el cierre de pymes y el desempleo hacen insostenibles los modelos económicos actuales. Concluyó instando a no olvidar la cadena agroproductiva, motor fundamental para el desarrollo presente y futuro del país.











