El sector agropecuario argentino acaba de cerrar un ciclo comercial sin precedentes. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las exportaciones de granos y derivados industriales superaron las 60,7 millones de toneladas durante los primeros seis meses del año. Este volumen representa un máximo histórico que consolida a la Argentina como uno de los proveedores globales más atractivos en el mercado de alimentos.
Impulsado por el maíz y el trigo, el sector agroindustrial argentino alcanzó volúmenes de despacho nunca antes vistos, logrando compensar la baja participación de la soja, que registró su nivel más bajo en 26 años.
El sector agropecuario argentino acaba de cerrar un ciclo comercial sin precedentes. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las exportaciones de granos y derivados industriales superaron las 60,7 millones de toneladas durante los primeros seis meses del año. Este volumen representa un máximo histórico que consolida a la Argentina como uno de los proveedores globales más atractivos en el mercado de alimentos.
El empuje del maíz y el trigo
El gran motor de este crecimiento fue el maíz, cuyos despachos alcanzaron las 21 millones de toneladas, situándose un 23% por encima de su promedio histórico. Por su parte, el trigo también mostró un desempeño sólido con ventas que sumaron 11,1 millones de toneladas. El complejo del girasol acompañó esta tendencia positiva, exportando el equivalente a 4,4 millones de toneladas.
A nivel internacional, el mercado del maíz ha recibido un impulso alcista inesperado debido a factores climáticos en Europa. Francia, uno de los principales productores del continente, atraviesa una sequía severa que provocaría un desplome del 30% en su cosecha, alcanzando su nivel más bajo en casi tres décadas. Esta situación posiciona favorablemente al cereal argentino, que en el mercado local ha estabilizado su precio en torno a los 265.000 pesos por tonelada.
La paradoja de la soja
A pesar del récord general, la soja presentó un comportamiento atípico. Con envíos por 20,1 millones de toneladas, la oleaginosa anotó su cuarto ritmo exportador más bajo de la última década.
Lo más llamativo es que, por primera vez en 26 años, la soja tuvo una participación tan reducida sobre el total de las exportaciones, representando solo el 33% de las toneladas enviadas al exterior. No obstante, el semestre cerró con una nota de optimismo para este cultivo, ya que en junio se registró un repunte en la fijación de precios por 4,1 millones de toneladas.
Desafíos logísticos y climáticos
A pesar del éxito en los volúmenes de exportación, la recolección en los campos enfrenta dificultades. La cosecha de maíz avanza con lentitud, alcanzando apenas el 65% del área apta a comienzos de julio. Las persistentes lluvias en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y La Pampa han complicado el ingreso de las máquinas, retrasando las labores de trilla en las zonas productivas más importantes del país.
Fuente: Agrofy News










