Con suelos recargados y un clima favorable, la nueva campaña triguera promete buenos rendimientos, aunque la ajustada relación de precios obliga a los productores a maximizar la eficiencia mediante genética y manejo de precisión. La campaña de trigo 2026 en Argentina se pone en marcha bajo un escenario de contrastes que exige una planificación minuciosa.
Con suelos recargados y un clima favorable, la nueva campaña triguera promete buenos rendimientos, aunque la ajustada relación de precios obliga a los productores a maximizar la eficiencia mediante genética y manejo de precisión.
La campaña de trigo 2026 en Argentina se pone en marcha bajo un escenario de contrastes que exige una planificación minuciosa. Por un lado, la naturaleza parece estar del lado del productor: las lluvias previas han permitido una excelente recarga de los perfiles de suelo y, en diversas regiones, se observa una recuperación de las napas freáticas. Este contexto, sumado a un pronóstico climático alentador, sienta las bases para explorar techos de rendimiento elevados en las principales zonas productoras.
Sin embargo, el optimismo agronómico se topa con una realidad económica exigente. La actual relación entre el costo de los insumos y el precio del grano ha resultado en márgenes ajustados, lo que convierte a la eficiencia en el factor determinante para sostener la rentabilidad del negocio. Ante este panorama, los especialistas advierten que ya no basta con producir mucho, sino que es necesario optimizar cada recurso invertido.
La clave: tecnología y manejo por ambiente
Para enfrentar este desafío, la estrategia recomendada por expertos, como el Ing. Agr. Jerónimo Costanzi de GDM, se centra en la caracterización precisa del ambiente productivo. Decisiones como la elección de la fecha de siembra, el ciclo del cultivar y una nutrición balanceada son herramientas fundamentales para capturar el potencial disponible en el suelo.
En este sentido, la innovación genética surge como el aliado estratégico para reducir las brechas productivas. La firma Neogen, presente en el mercado desde 2023, ha reforzado su portafolio basándose en un robusto trabajo de I+D que incluye más de 1.200 cruzamientos anuales y evaluaciones en múltiples regiones.
Variedades para cada necesidad
El abanico de opciones genéticas para esta campaña busca cubrir todas las ventanas de siembra:
- Ciclos largos: Se destaca el Neo 70T25, ideal para siembras de mayo por su alto potencial de rendimiento y estabilidad.
- Ciclos intermedios: Junto al ya conocido Neo 51T25, debuta el Neo 52T26, una variedad que ha liderado ensayos públicos y privados gracias a su sanidad y adaptación para siembras de junio.
- Ciclos cortos: El Neo 30T23 se posiciona como la opción más sólida para el cierre de la ventana de siembra en julio, ofreciendo consistencia productiva.
Finalmente, cabe destacar que estos materiales se encuentran integrados al sistema Sembrá Evolución, un modelo que busca fomentar el desarrollo continuo y la innovación en el cultivo de trigo en el país. En una campaña donde cada decisión cuenta, la combinación de información, tecnología y conocimiento será, más que nunca, el diferencial entre el éxito productivo y la viabilidad económica.










