El sector agropecuario argentino atraviesa un momento de confianza excepcional. Según los datos de la edición enero-febrero del Ag Barometer Austral, elaborado por la Universidad Austral, la intención de inversión en activos fijos ha registrado un salto del 14% en el último bimestre, alcanzando los 127 puntos,. Este valor representa el máximo histórico desde que comenzó a realizarse la medición en 2018.
Impulsados por la estabilidad política y un horizonte de rentabilidad, el 63% de los productores considera que es un buen momento para capitalizarse. La ganadería lidera las preferencias en un inicio de 2026 marcado por el optimismo.
El sector agropecuario argentino atraviesa un momento de confianza excepcional. Según los datos de la edición enero-febrero del Ag Barometer Austral, elaborado por la Universidad Austral, la intención de inversión en activos fijos ha registrado un salto del 14% en el último bimestre, alcanzando los 127 puntos,. Este valor representa el máximo histórico desde que comenzó a realizarse la medición en 2018.
El informe destaca que el índice de confianza general se mantiene en niveles récord, ubicándose en los 158 puntos. Este clima de optimismo se sustenta, en gran medida, en la percepción de un contexto político y económico más estable tras los resultados de las elecciones legislativas de octubre de 2025, que los productores interpretan como una señal de continuidad en el rumbo económico actual.
Apuesta por la tierra y la ganadería
Seis de cada diez productores coinciden en que es un momento oportuno para invertir en bienes de capital como tierras, maquinaria o vientres,. Dentro de este abanico, la ganadería se posiciona como el sector más atractivo: un 56% de los encuestados manifestó su intención de volcar recursos a esta actividad, motivado por precios firmes y una demanda internacional sostenida,.
La categoría de vientres (vacas nuevas y vaquillonas) es la que genera mayor interés, ya que permite asegurar la producción futura de terneros, seguida por los novillitos para terminación.
Solidez financiera con recursos propios
Un dato clave que explica esta capacidad de inversión es la mejora en las condiciones presentes de los establecimientos. El Índice de Condiciones Presentes subió un 6,45% respecto a noviembre de 2025, situándose en 132 puntos.
A nivel financiero, los productores muestran una situación de corto plazo robusta. Se estima que el costo total de la campaña 2025/26 podrá cubrirse con aproximadamente el 51% de los ingresos esperados de soja y el 52% de los de maíz, lo que dejaría un superávit financiero al finalizar el ciclo.
No obstante, esta expansión se está financiando mayoritariamente con recursos genuinos. El 61% de los productores utiliza fondos propios y un 49% recurre al canje a cosecha con proveedores. Por el contrario, el crédito bancario tradicional sigue teniendo una participación marginal del 17%, debido a que las altas tasas de interés reales aún no son compatibles con la lógica del negocio agropecuario,.
Tecnología y desafíos pendientes
En el plano tecnológico, el campo argentino mantiene una altísima adopción de biotecnología básica, con un 92% de uso de inoculantes en semillas de soja. Sin embargo, la adopción de otros insumos biológicos como bioestimulantes o biopesticidas (62%) todavía enfrenta barreras relacionadas con la falta de capacitación y dudas sobre su impacto en el rendimiento.
A pesar del entusiasmo, el informe advierte que no todo es despejado en el horizonte. Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral, señala que persisten preocupaciones por el llamado «costo argentino«, la competitividad y el posible estancamiento de la actividad económica. «El desafío ahora es que ese optimismo pueda traducirse en decisiones concretas que impulsen la productividad y el crecimiento del sector», concluyó el especialista.









