Un nutrido grupo de exautoridades del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), junto a representantes de organizaciones de productores y consejos asesores, difundieron una carta pública manifestando su profunda preocupación por el debilitamiento del organismo. Según los firmantes, entre los que se encuentran los expresidentes Carlos Cheppi, Carlos Paz y Susana Mirassou, el INTA ha perdido aproximadamente 1.800 agentes en los últimos dos años y medio producto de jubilaciones, renuncias y programas de retiro voluntario.
Exautoridades y organizaciones del sector agropecuario denunciaron que la salida de 1.800 trabajadores en los últimos dos años y medio compromete décadas de investigación, innovación y presencia territorial indispensable para el desarrollo del país.
Un nutrido grupo de exautoridades del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), junto a representantes de organizaciones de productores y consejos asesores, difundieron una carta pública manifestando su profunda preocupación por el debilitamiento del organismo. Según los firmantes, entre los que se encuentran los expresidentes Carlos Cheppi, Carlos Paz y Susana Mirassou, el INTA ha perdido aproximadamente 1.800 agentes en los últimos dos años y medio producto de jubilaciones, renuncias y programas de retiro voluntario.
La mayor preocupación radica en que este proceso de desvinculación, que registró un pico de 900 salidas solo durante el mes de junio, implica una pérdida de capacidades científicas y tecnológicas construidas durante décadas. Los expertos advierten que la problemática «excede lo presupuestario», señalando que se está comprometiendo la generación de conocimiento y el acompañamiento técnico a uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina.
Impacto en el territorio y la producción
Las consecuencias de esta reducción de personal ya se perciben en diversas regiones, con especial gravedad en la Patagonia, el noreste (NEA) y la región Pampeana. Las Agencias de Extensión Rural, que funcionan como el nexo directo entre el instituto y los productores, se encuentran entre las áreas más afectadas, lo que pone en riesgo las tareas de capacitación y asistencia técnica.
Asimismo, se alertó sobre la falta de personal técnico en laboratorios y Estaciones Experimentales, lo cual impacta directamente en:
- La investigación sobre producción vegetal y animal.
- El manejo sustentable de los recursos naturales.
- Los sistemas de vigilancia sanitaria para la detección temprana de plagas y enfermedades.
Un legado de innovación en riesgo
El documento destaca que el INTA ha sido fundamental para el posicionamiento internacional de Argentina en diversos rubros. Entre los aportes históricos que hoy se ven amenazados se mencionan los desarrollos en maquinaria agrícola (INTA Manfredi y Reconquista), el mejoramiento genético de algodón y fibras como la lana Merino (Programa ProLana), y avances en biotecnología y agricultura de precisión.
Los firmantes subrayan que las tecnologías del organismo son utilizadas tanto por pymes y agricultores familiares como por grandes empresas exportadoras. Además, recalcaron que el INTA cumple un rol social clave mediante proyectos de captación de agua, electrificación rural y conectividad en zonas aisladas.
Una advertencia a futuro
Si bien el grupo de exautoridades reconoció que el organismo debe revisar sus prioridades y adaptarse a nuevos desafíos, enfatizaron que el debate debe ser participativo y considerar el «costo de desmantelar capacidades estratégicas». La conclusión de la carta es una advertencia tajante sobre la fragilidad del sistema científico-tecnológico: “Las capacidades pueden perderse en pocos meses; reconstruirlas puede llevar décadas”.
Fuente: Diario La Nación










