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De la incertidumbre climática a la «fábrica de granos»: el impacto real del riego en el lote – Mundo Agro Cba | Noticias del Agro

De la incertidumbre climática a la «fábrica de granos»: el impacto real del riego en el lote

De la incertidumbre climática a la «fábrica de granos»: el impacto real del riego en el lote

Aunque los estudios de la FAO señalan un potencial prometedor para el riego en la región pampeana, para el productor mediano la duda reside en cómo esos grandes números se traducen en su economía diaria. El verdadero cambio ocurre cuando se analiza el impacto directamente en el lote, transformando una explotación dependiente del clima en un sistema de producción estabilizado.

El especialista Aquiles Salinas realizó un análisis para Regantes.com sobre un establecimiento de 300 hectáreas, revelando que la incorporación de tecnología hídrica puede elevar la producción anual de 3.800 a 5.200 toneladas, blindando el negocio contra la sequía y revalorizando la tierra.

Aunque los estudios de la FAO señalan un potencial prometedor para el riego en la región pampeana, para el productor mediano la duda reside en cómo esos grandes números se traducen en su economía diaria. El verdadero cambio ocurre cuando se analiza el impacto directamente en el lote, transformando una explotación dependiente del clima en un sistema de producción estabilizado.

El salto productivo: más allá de los promedios

Tomando como referencia una empresa agropecuaria típica de 300 hectáreas en secano, la instalación de riego en 200 de ellas genera un cambio radical: el volumen de producción puede saltar de 3.800 toneladas anuales a unas 5.200 toneladas. Este incremento, superior al 50%, se apoya fundamentalmente en la estabilización de los rendimientos cerca del potencial genético de las semillas al eliminar el estrés hídrico.

En cultivos específicos, los resultados son contundentes. El maíz pasa de un promedio histórico de 80 qq/ha a alcanzar entre 120 y 140 qq/ha. El trigo logra duplicar sus rindes, pasando de 30 a 60-70 qq/ha, mientras que la soja asegura su llenado de vainas estabilizándose en los 45-55 qq/ha.

Intensificación y eficiencia tecnológica

La clave de este crecimiento no solo reside en el rinde individual, sino en la intensificación de la rotación. Bajo riego, el suelo se mantiene ocupado casi todo el año mediante esquemas como Trigo/Soja de segunda – Maíz, optimizando el uso del recurso suelo que en secano suele quedar ocioso por temor a la falta de agua.

Además, el riego actúa como el vehículo esencial para otras tecnologías. En sistemas de secano, la inversión en fertilizantes a menudo se pierde si no llueve tras la aplicación; con riego, el productor tiene la certeza absoluta de que la planta podrá absorber los nutrientes y convertirlos en grano.

Un blindaje financiero necesario

Si bien la inversión inicial es significativa —oscilando entre los USD 2.500 y USD 3.800 por hectárea—, los beneficios financieros transforman la rentabilidad del negocio:

  • Reducción del riesgo: El riesgo de pérdida económica por sequías extremas disminuye en un 90% en el área regada, eliminando la posibilidad de un «año perdido».
  • Retorno de inversión: Gracias al excedente productivo, la inversión suele repagarse en un periodo de entre 4 y 6 campañas.
  • Previsibilidad: Un flujo de caja predecible permite mejores negociaciones de ventas a futuro y aumenta automáticamente el valor inmobiliario de la tierra.

En definitiva, la incorporación de riego permite al productor dejar de administrar la incertidumbre climática para pasar a gerenciar una verdadera «fábrica de granos a cielo abierto», multiplicando la riqueza y la estabilidad de su propio establecimiento.

Fuente: Regantes.com.ar

Texto y gráficos: Ing. Agr. Aquiles Salinas

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