El mes de julio trajo un respiro para los productores agrícolas con una recomposición de la rentabilidad en comparación con junio, impulsada por la recuperación de los precios a cosecha y variaciones en los costos de producción. Sin embargo, esta mejora no es uniforme y esconde una realidad compleja: la brecha entre producir en tierra propia o alquilada es cada vez más profunda, y el aumento de insumos clave como el combustible amenaza con neutralizar los avances.
Pese a la recuperación de precios, producir en campo arrendado sigue siendo un desafío crítico. El 70% de la producción en la zona núcleo enfrenta números ajustados o negativos, obligando a los productores a buscar mayor escala y rendimientos extraordinarios para no perder competitividad.
El mes de julio trajo un respiro para los productores agrícolas con una recomposición de la rentabilidad en comparación con junio, impulsada por la recuperación de los precios a cosecha y variaciones en los costos de producción. Sin embargo, esta mejora no es uniforme y esconde una realidad compleja: la brecha entre producir en tierra propia o alquilada es cada vez más profunda, y el aumento de insumos clave como el combustible amenaza con neutralizar los avances.
El peso del alquiler en la «zona núcleo»
La situación es dispar según la tenencia de la tierra. En campo propio, todos los cultivos mantienen márgenes netos positivos, con la rotación trigo/soja de segunda liderando el ranking con 531 US/ha, seguida por el maíz de primera (450US/ha).
El escenario se vuelve alarmante en campo alquilado, modalidad bajo la cual se realiza el 70% de la producción en la región núcleo. Aquí, el trigo y la soja de primera arrojan números rojos, con pérdidas de -82 US/hay−14 US/ ha respectivamente. El maíz de primera apenas logra «respirar fuera del agua» con un margen positivo de 41 US$/ha.
La trampa de los costos y los fertilizantes
Un factor determinante en esta campaña ha sido el momento de compra de los insumos. Aunque el precio actual de la urea ronda los 570 US/t,muchos productores adquirieron el fertilizante hace dos meses a 950 US/t (un 40% más caro). Si se considera ese costo histórico, la supuesta ventaja de la rotación trigo/soja de segunda se desvanece, transformándose en pérdidas de hasta 20 US$/ha en campos alquilados. A esto se suma el impacto del combustible, cuya subida sigue presionando la estructura de costos.
Correr para quedarse en el mismo lugar
Esta presión financiera ha resucitado entre técnicos y productores el concepto del «Síndrome de la Reina Roja». Inspirado en la obra de Lewis Carroll, este término describe una situación donde se debe «correr lo más rápido posible solo para mantenerse en el mismo lugar». En términos agrícolas, esto significa que cada año se requiere mayor infraestructura, más hectáreas y rindes que superen los promedios históricos solo para sostener la empresa.
Para alcanzar el «rinde de indiferencia» (comenzar a ganar dinero) en campo alquilado, las exigencias son altísimas:
- Maíz temprano: 98 qq/ha.
- Soja de primera: 40 qq/ha.
- Trigo: 44 qq/ha.
El estado de los cultivos
En cuanto al panorama sanitario, el trigo atraviesa una semana de alta humedad y temperaturas cálidas que han encendido alertas por posibles enfermedades. Aunque se han detectado los primeros síntomas de mancha amarilla en zonas como Marcos Juárez, la incidencia sigue siendo baja y el cultivo se mantiene, en general, en condiciones de muy buenas a excelentes.
En definitiva, la estrategia para la presente campaña vuelve a centrarse en «ganar por kilos» y sumar escala, en un intento por vencer a la hoja de cálculo en un escenario donde los costos no dan tregua.
Fuente: GEA. BCR










