El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una proclamación que amplía temporalmente el volumen de carne vacuna magra que podrá ingresar al mercado estadounidense bajo condiciones arancelarias más favorables. La medida entrará en vigencia el próximo 1 de septiembre, tendrá una duración de 90 días y autorizará un cupo de hasta 100.000 toneladas mensuales adicionales, acumulando un potencial máximo de 300.000 toneladas durante el trimestre de septiembre, octubre y noviembre.
La medida de la administración Trump, que regirá por 90 días desde septiembre, busca paliar la escasez de oferta interna provocada por sequías, incendios e interrupciones en la frontera con México.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una proclamación que amplía temporalmente el volumen de carne vacuna magra que podrá ingresar al mercado estadounidense bajo condiciones arancelarias más favorables. La medida entrará en vigencia el próximo 1 de septiembre, tendrá una duración de 90 días y autorizará un cupo de hasta 100.000 toneladas mensuales adicionales, acumulando un potencial máximo de 300.000 toneladas durante el trimestre de septiembre, octubre y noviembre.
De acuerdo con la información oficial de la Casa Blanca, este beneficio arancelario se aplicará exclusivamente a recortes magros de carne vacuna, utilizados para combinar con la producción local en la elaboración de carne molida. El objetivo primordial de la administración estadounidense es ampliar la oferta del producto en el mercado interno y contener los precios al consumidor. Para ello, el Gobierno estadounidense pretende incentivar que la carne ingresada mediante este esquema se comercialice con un descuento aproximado del 25% respecto a los precios corrientes de importación.
Excepciones y límites de la medida
El régimen transitorio se instrumentará expandiendo temporalmente el volumen disponible dentro del sistema de cuota arancelaria, facilitando tasas arancelarias más reducidas a los socios comerciales habilitados. Sin embargo, la proclamación contempla excepciones clave: no modificará los compromisos comerciales vigentes con países que posean tratados de libre comercio con Estados Unidos, ni afectará a aquellos mercados que ya tienen cuotas específicas asignadas para el ingreso de carne vacuna.
Crisis de oferta y factores climáticos
La decisión de Washington responde a una marcada restricción en la oferta ganadera de la principal potencia consumidora mundial de carne vacuna en términos de volumen. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta que la producción interna de carne se reduciría alrededor de un 4% en 2026 en comparación con los niveles registrados en 2025, en un escenario de elevada demanda interna.
Entre las causas que limitan la disponibilidad de ganado, la Casa Blanca identificó las restricciones al ingreso de animales vivos desde México —medida para evitar la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo—, las condiciones de sequía en regiones productoras y la menor disponibilidad de forraje y alimento a causa de incendios. Específicamente, el cierre de los pasos fronterizos con México provocó una pérdida equivalente a cientos de miles de toneladas de carne que potencialmente se podrían haber producido en territorio estadounidense. Con esta inyección temporal de importaciones, el Gobierno de EE.UU. asegura que se podría elevar aproximadamente un 10% la disponibilidad de carne frente a las proyecciones actuales.
Impacto en la industria local y oportunidades en el Mercosur
La Casa Blanca aclaró que la carne importada competirá sobre todo con la carne proveniente de vacas de descarte, por lo que no se prevé un impacto significativo sobre el mercado de ganado terminado a grano en su país. Asimismo, la administración remarcó que se trata de una herramienta transitoria mientras Estados Unidos busca recomponer su rodeo bovino. En ese sentido, destacaron que, por primera vez desde 2018, el número de bovinos estaría comenzando a crecer gracias a una mayor retención de vaquillas, señal asociada al proceso de reconstrucción del stock ganadero estadounidense.
Esta disposición configura una nueva ventana comercial atractiva para naciones con estatus sanitario habilitado para proveer recortes magros competitivos a Estados Unidos. En particular, los exportadores del Mercosur mantendrán la atención puesta sobre las condiciones específicas de acceso para determinar qué países podrán aprovechar efectivamente este volumen adicional habilitado durante los próximos tres meses.












