BCCBA: La producción de Soja tuvo una caída del 9 % respecto al promedio histórico

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Según el análisis que realiza el estudio publicado por la institución, se debe a la menor superficie sembrada de la oleaginosa en la Provincia de Córdoba.

En la campaña 2021/22 se produjeron 11,6 millones de toneladas de soja en la provincia de Córdoba. Este valor implica una caída del 9 % con respecto al promedio histórico (2008-2021), y se explica principalmente por el descenso de la superficie sembrada con la oleaginosa en los últimos años y el aumento del maíz. Si se analiza el volumen producido en comparación al año pasado, se observa que el descenso es del 13 %, debido principalmente a la merma de un 11 % en el rinde promedio, el cual alcanzó 31,0 qq/ha ponderado para toda la provincia.

El 5 % de la superficie se perdió debido a las condiciones meteorológicas, entre las que se observaron el calor, la falta de agua y algunos episodios de granizo.

En comparación con el total de la soja de Argentina, se observa que Córdoba aportó el 26 % de la producción, habiéndose sembrado el 25 % de la superficie del país y con rendimientos que fueron superiores a la media nacional en un 12 %.

La superficie sembrada fue de 3.954.800 hectáreas, la más baja de los últimos 14 años. Con respecto a la campaña pasada se observó una disminución del 1 % en el área, mientras que con respecto al promedio histórico la caída fue del 13 %.

El 41 % del área se sembró de manera temprana, es decir, antes del 15 de noviembre. Esta fracción se ubicó principalmente en el centro y sur de la provincia, mientras que un 38 % se sembró después de esa fecha y se ubicó mayormente en el norte y oeste. Por otra parte, el 21 % restante tuvo un antecesor invernal.

A nivel departamental la mayor concentración de la oleaginosa fue en los departamentos Río Cuarto, Marcos Juárez, Unión y San Justo, mientras que en las regiones norte y oeste el área fue menor. De las casi 4 millones de hectáreas sembradas en esta campaña menos del 1 % de la superficie recibió aportes de riego, destacándose principalmente los departamentos Totoral y Río Primero.

El rendimiento promedio provincial evidenció un descenso del 11 % con respecto al año pasado, debido principalmente a las malas condiciones meteorológicas. Los mejores rindes en secano se obtuvieron en los departamentos Marcos Juárez y Pte. Roque Sáenz Peña, mientras que la región más castigada fue la del centro de la provincia, principalmente en General San Martín, Tercero Arriba y Calamuchita.

Ciclo de Cultivo

Durante el inicio de la primavera las precipitaciones fueron bajas en la provincia de Córdoba, situación normal para un año Niña. Sin embargo, gracias a un buen aporte pluviométrico en el mes de noviembre, la siembra de soja pudo realizarse a buen ritmo, alcanzando valores cercanos a los máximos de los últimos años.

En la primera quincena de enero la provincia de Córdoba se vio afectada por una ola de calor, la cual dañó marcadamente a los cultivos estivales en combinación con precipitaciones menores al promedio histórico (2007-2021). Si bien gran parte de los lotes sufrieron las condiciones meteorológicas, el estrés hídrico fue más marcado en el centro de la provincia, donde hubo una mayor proporción de lotes de soja temprana y donde la merma en las precipitaciones con respecto a valores históricos fue mayor.

Posteriormente, las lluvias de fines de enero le permitieron a la oleaginosa recuperarse, siendo los lotes tardíos los más favorecidos, mientras que aquellos lotes sembrados temprano sufrieron en mayor medida las consecuencias de la ola de calor. En algunos casos las precipitaciones sucedieron en forma de granizo, lo que causó pérdidas en algunos lotes puntuales.

En lo que respecta a factores que se denominan reductores de la producción, el principal inconveniente a solucionar fue, al igual que en los últimos años, la competencia con malezas.

A nivel provincial se destacó principalmente el yuyo colorado (Amaranthus spp), seguido por el sorgo de Alepo (Sorghum halepense) y la rama negra (Coniza bonariensis).

En lo que se refiere a plagas y enfermedades hubo reportes de numerosas especies, pero ninguna con alta severidad. Se mencionó durante el ciclo al complejo de orugas defoliadoras, principalmente bolillera (Helicoverpa gelotopoeon) y medidora (Rachiplusia nu), trips (Caliothrips phaseoli) y arañuela (Tetranychus urticae), y en incidencia entre media y baja, mancha marrón (Septoria glycines) y bacteriosis (Xanthomonas axonopodis).

Finalizando el ciclo, las heladas tempranas ocurridas en los últimos días de marzo causaron mermas en los rindes esperados, principalmente en la soja tardía.

Las bajas precipitaciones durante el otoño permitieron realizar la cosecha a excelente ritmo, alcanzando los valores máximos dentro de los años analizados y finalizando las labores en el mes de mayo.

Tecnología aplicada

Debido a la creciente resistencia de las malezas a distintos tipos de herbicidas, los productores se ven cada vez más en la necesidad de combinar distintos grupos. El glifosato sigue siendo el producto más utilizado, seguido por los Inhibidores de clorofila «PPO» (Fomesafem, Flumioxazin, Sulfentrazone), los inhibidores de ácidos grasos «ACCasa» (Cletodim, Haloxifop) y los reguladores de crecimiento (2,4-D, Dicamba, Picloram).

Con respecto al control de insectos, los productos más utilizados fueron las diamidas, los piretroides y los neonicotinoides. Se destaca en esta campaña el uso de avermectinas para el control de arañuelas, las cuales se vieron muy favorecidas por la baja humedad ambiental presente en la campaña.

Si bien las enfermedades no presentaron severidad en esta campaña, en algunas situaciones puntuales fue necesario realizar una pulverización, la cual se efectuó principalmente con mezcla de triazoles y estrobirulinas.

Contexto económico

Para la campaña 2021/22 de soja, el precio de exportación de la oleaginosa aumentó de USD 557 a USD 642, mientras que el precio disponible al mes de cosecha pasó de USD 344 a USD 424. Ambos precios a cosecha han marcado un récord.

El valor bruto de la producción, entendido como la cantidad de divisas que ingresarían al país si la totalidad de la producción se vendiera a mes de cosecha, tuvo una leve disminución del 0,3% con respecto a la campaña anterior, lo que se traduce en USD 25 millones menos, alcanzando los USD 7.448 millones. Lo anterior, fue consecuencia de una menor producción (-13%) que la campaña previa, pero contrarrestado por un aumento del 15% en el precio de exportación a cosecha.

Por otro lado, el ingreso bruto de la producción que representa la cantidad de divisas que obtendrían los productores y participantes de la cadena productiva si comercializaran la totalidad de la producción, sería de USD 4.923, USD 307 millones de dólares más, es decir un incremento del 6,7% con relación al ciclo anterior, debido a un aumento del 23% del precio disponible.

Fuente: DIA. Bolsa de Cereales de Córdoba.