Con 188 ejemplares y estrictos protocolos sanitarios, el pabellón de aves y conejos vuelve a ser uno de los grandes atractivos de la Rural, recuperando el color y el sonido característico de la muestra. Tras cuatro años sin participar, las aves han vuelto a ocupar su lugar en la tradicional exposición de Palermo. Desde el
Con 188 ejemplares y estrictos protocolos sanitarios, el pabellón de aves y conejos vuelve a ser uno de los grandes atractivos de la Rural, recuperando el color y el sonido característico de la muestra.
Tras cuatro años sin participar, las aves han vuelto a ocupar su lugar en la tradicional exposición de Palermo. Desde el año 2022, estos animales se encontraban ausentes en la muestra, pero en esta nueva edición cuentan con una carpa propia dentro del predio, devolviendo la vitalidad acústica y visual que el público tanto aprecia.
Óscar Figoni, expositor y comisario de la carpa de aves y conejos, expresó la alegría del sector por este retorno: “Ellas le dan color y sonido al pabellón. Al público les encantan y nosotros estamos tranquilos porque cumplimos estrictamente con todos los protocolos pedidos por Senasa”.
Presencia federal y diversidad de razas
El regreso de la avicultura se materializa con la presencia de 188 ejemplares provenientes de cabañas de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Entre las razas que el público puede observar se encuentran:
- Plymouth Rock
- Rhode Island Red
- Sussex
- Orpington
- Leghorn
- Wyandotte
- Diversas variedades de patos.
La agenda para estos animales ya está definida: este viernes 17 se llevarán a cabo las juras, mientras que el próximo martes 21 se realizará el remate de los ejemplares.
Una vida dedicada a la pasión avícola
La vuelta de las aves tiene un significado especial para Figoni, quien a sus 77 años se emocionó al recibirlas nuevamente en la Rural. Con una trayectoria de 52 exposiciones ininterrumpidas desde 1972, el comisario es una figura emblemática que ha dedicado más de medio siglo a esta actividad.
Figoni, que actualmente produce en Navarro, provincia de Buenos Aires, recordó sus inicios con humor: “Empecé de muy joven. Mis padres me dejaron tener gallinas en el living de casa cuando vivíamos en San Martín”. Hoy, su pasión lo lleva a criar incluso pavos reales, manteniendo vivo un legado que vuelve a brillar en el principal escenario del campo argentino.











