La campaña fina 2026/27 en la región núcleo argentina se enfrenta a una paradoja productiva: aunque los perfiles de los suelos están cargados de humedad, los números económicos no cierran para los productores. Según las primeras estimaciones, se proyecta una reducción de 300.000 hectáreas en la superficie de trigo, lo que representa una caída interanual del 17% en la intención de siembra.
A pesar de contar con reservas hídricas óptimas, la desfavorable relación entre el costo de la urea y el precio del cereal proyecta una caída del 17% en el área sembrada, con márgenes que arrojan pérdidas en campos alquilados.
La campaña fina 2026/27 en la región núcleo argentina se enfrenta a una paradoja productiva: aunque los perfiles de los suelos están cargados de humedad, los números económicos no cierran para los productores. Según las primeras estimaciones, se proyecta una reducción de 300.000 hectáreas en la superficie de trigo, lo que representa una caída interanual del 17% en la intención de siembra.
El factor determinante de este retroceso es el abrupto encarecimiento de los fertilizantes. La relación urea/trigo pasó de 2,6 a 4,1 en apenas un año. Mientras que en abril de 2025 la tonelada de urea cotizaba a US540,actualmente su valor se sitúa cerca de los US 890, representando un peso excesivo en la estructura de costos.
El «rinde de indiferencia», un obstáculo insalvable
La situación es especialmente crítica para quienes producen bajo régimen de alquiler, que representan el 70% de los casos en la región. Para estos productores, el rendimiento de indiferencia —lo que necesitan cosechar solo para cubrir gastos— se ubica en los 46 qq/ha. En zonas con fletes largos, como General Pinto, esta cifra escala hasta los 54 qq/ha.
En términos de rentabilidad neta, los cálculos al 20 de abril muestran que, con un rinde objetivo de 40 qq/ha, **un productor en campo alquilado perdería US128 por hectarea. Inclusoencampopropio,el margen netosehadeteriorado,situaˊndoseenUS 65 por hectárea, unos US$ 60 menos que la campaña anterior.
Un mapa de recortes regionales
La caída en la intención de siembra no es uniforme, pero afecta a toda la región núcleo:
- Pergamino y Marcos Juárez: Se advierten caídas de hasta el 30%.
- Aldao y Rojas: Los ajustes se estiman entre un 20% y 30%.
- General Pinto y Carlos Pellegrini: Se proyectan bajas de entre el 10% y 20%.
En localidades como Rojas, los técnicos advierten sobre el efecto de la «sábana corta»: si el productor decide bajar la fertilización para reducir costos, difícilmente logre los rendimientos necesarios para que el margen sea positivo.
Cosecha de gruesa: demora histórica y problemas de calidad
Mientras se define el futuro del trigo, la cosecha de soja de la campaña actual sufre un atraso histórico, el mayor de los últimos 10 años. Solo se ha recolectado el 43% del área, cuando lo habitual para esta fecha es rondar el 80%.
Las lluvias de abril, que promediaron 121 mm frente a los 70 mm históricos, han provocado excesos hídricos y un grave deterioro en la calidad de los granos. Se reportan casos de granos verdes, manchados por hongos y brotados, especialmente en el centro-sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires, lo que generará importantes descuentos comerciales.
No obstante, los pronósticos meteorológicos indican un cambio inminente: el ingreso de una masa de aire frío y seco desde el sudoeste promete una tregua climática hacia finales de abril, lo que permitiría retomar el ritmo de cosecha y daría paso a las primeras heladas del otoño.








