Un fuerte golpe climático ha generado un alivio clave para la campaña maicera argentina. De acuerdo con el 49º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la marcada amplitud térmica registrada durante la segunda quincena de agosto logró devastar amplias poblaciones de la chicharrita del maíz en las cinco regiones agroecológicas del país, provocando un rotundo cambio de color en los mapas de abundancia de la plaga.
La amplitud térmica de la segunda quincena de agosto devastó gran parte de las poblaciones del vector, pero en las zonas endémicas del NOA, NEA y Centro-Norte la plaga sigue siendo más abundante que el año pasado. Los técnicos recomiendan no bajar la guardia e iniciar un monitoreo activo ante las siembras tempranas de maíz.
Un fuerte golpe climático ha generado un alivio clave para la campaña maicera argentina. De acuerdo con el 49º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la marcada amplitud térmica registrada durante la segunda quincena de agosto logró devastar amplias poblaciones de la chicharrita del maíz en las cinco regiones agroecológicas del país, provocando un rotundo cambio de color en los mapas de abundancia de la plaga.
A pesar de este retroceso generalizado, los técnicos de la Red advirtieron que relajarse no es una opción viable. En las regiones endémicas del NOA, el NEA y en sectores del Centro-Norte, los niveles de captura continúan siendo considerablemente superiores a los registrados en la misma época del año pasado. Por este motivo, consideran fundamental sostener esquemas de monitoreo activos y sistemáticos, prestando especial atención al inminente comienzo de las siembras tempranas de maíz. Asimismo, recordaron que sigue siendo prioritario el control de los maíces voluntarios para evitar el «puente verde» que facilita la supervivencia del vector entre campañas agrícolas.
Radiografía de la plaga: la situación región por región
1. NOA (Noroeste Argentino): Retracción profunda, pero con niveles de alerta
La región evidenció una contracción sumamente importante de las poblaciones de Dalbulus maidis. Las localidades que registraban trampas con «mayor abundancia» (más de 100 adultos) pasaron de representar el 74% de los puntos evaluados hace un mes, a tan solo el 10% en el último relevamiento. Aunque el promedio regional se redujo a una décima parte respecto a la segunda quincena de julio —alcanzando los 45 adultos por trampa—, el valor aún se sitúa por encima de los 35 adultos por trampa registrados en la segunda quincena de agosto de 2025.
2. NEA (Nordeste Argentino): Fuerte retroceso, pero por encima del ciclo previo
El NEA también profundizó de forma marcada la caída de la plaga. Las trampas con alta abundancia (más de 100 adultos) se desplomaron del 44% al 5% en el último mes. En paralelo, las localidades que reportan total ausencia del insecto crecieron del 3% al 27%. No obstante, a pesar de que el promedio regional bajó drásticamente de casi 187 adultos por trampa a fines de julio a 20 adultos a finales de agosto, la cifra está lejos de los casi 7 adultos por trampa que se promediaban en el mismo lapso de 2025.
3. Centro-Norte: Un escenario de cuidado
Con un comportamiento similar al de las zonas endémicas, esta región experimentó una retracción muy marcada. Las localidades bajo la categoría de alta abundancia disminuyeron del 19% al 3%, mientras que la ausencia del vector creció del 13% al 38%. El promedio regional cayó de 74 adultos por trampa a 5,5 adultos, una cifra que de todos modos supera el registro de 1,4 adultos obtenido un año atrás.
4. Litoral: Retroceso consolidado
La región Litoral es una de las áreas donde la retracción se observa más firme. La ausencia del vector, que se verificaba en el 40% de las localidades hace un mes, ahora se expandió al 68%. Su promedio regional cayó de 9,5 adultos por trampa en la segunda quincena de julio a tan solo 0,6 adultos en la segunda quincena de agosto, logrando niveles prácticamente idénticos a los del año anterior.
5. Centro-Sur: Mínima actividad
Esta zona continúa con un amplio predominio de ausencia de la plaga, detectada en el 93% de las localidades relevadas. El porcentaje restante presenta recuentos mínimos de entre 1 y 4 adultos por trampa. El promedio de la región disminuyó de 2,4 insectos por trampa a fines de julio a 0,12 insectos a fines de agosto, en comparación con el 0,01 registrado un año antes.










