El médico veterinario Maximiliano Iturrioz encabezó la selección de ejemplares en la Prueba a Campo Centro-Oeste, resaltando la homogeneidad del biotipo y la importancia de la estructura funcional para mejorar la productividad de los rodeos. En el establecimiento Santa Julia, ubicado en cercanías de Malvinas Argentinas, Córdoba, se llevó a cabo una nueva instancia de
El médico veterinario Maximiliano Iturrioz encabezó la selección de ejemplares en la Prueba a Campo Centro-Oeste, resaltando la homogeneidad del biotipo y la importancia de la estructura funcional para mejorar la productividad de los rodeos.
En el establecimiento Santa Julia, ubicado en cercanías de Malvinas Argentinas, Córdoba, se llevó a cabo una nueva instancia de la Prueba a Campo Hereford Centro-Oeste. La jornada contó con la participación del médico veterinario Maximiliano Iturrioz, integrante de la cabaña «16 de Mayo» y experto en reproducción, quien tuvo la responsabilidad de realizar la jura fenotípica de los toros Hereford en competencia.
Durante la evaluación, Iturrioz expresó su satisfacción por el nivel de los animales presentados, destacando que se encontró con un grupo de toros sumamente homogéneos. Según el especialista, la calidad observada «en vivo» superó sus expectativas previas basadas en imágenes, subrayando la excelente preparación de los reproductores.
Criterios de selección: funcionalidad y biotipo
La tarea del jurado consistió en clasificar a los animales bajo criterios que simulan la selección que un productor realiza habitualmente en el campo. Iturrioz explicó que su prioridad se centró en la estructura, el desplazamiento y los aplomos, fundamentales para un animal que debe caminar y servir vacas en condiciones reales de producción.
«El toro es un reproductor que tiene que ir a trabajar al campo; en definitiva, hay que producir terneros», señaló el veterinario, quien también evaluó la calidad racial, la circunferencia escrotal, las líneas superiores e inferiores, el prepucio y la pigmentación.
Para organizar la clasificación, los reproductores fueron divididos inicialmente en dos grupos (A y B), que luego se subdividieron en cuatro subgrupos para encaminar la elección hacia la jura final que definirá a los campeones.
Ciencia y fenotipo al servicio del productor
Esta prueba se desarrolla en el ámbito de la Universidad Católica de Córdoba, institución que complementa la jura visual con mediciones objetivas como la ganancia diaria de peso y análisis de datos reproductivos.
La relevancia de estas juras fenotípicas radica en la heredabilidad de ciertos caracteres. Iturrioz advirtió que defectos estructurales, como un aplomo incorrecto, poseen una alta heredabilidad y pueden transmitir problemas reproductivos y de estrés a todo un rodeo a largo plazo. Por ello, la selección minuciosa de estos atributos busca asegurar que la genética Hereford se adapte con éxito a los diversos climas y exigencias del campo argentino.
Por su parte, el Médico Veterinario Mariano Avilés del CRAUCC explicó a MundoAgro que en agosto se realizará la tercera y última jura fenotípica. «En julio todos los cabañeros piensan en Palermo, pero a la vuelta de la gran cita ganadera estaremos listos para cerrar la prueba». Para ese entonces estarán todos los datos de las mediciones que servirán para elegir el mejor Toro Hereford, concluyó Aviles.













