miércoles 9 de septiembre del 2026 ARG 11°C Temperatura
Maíz y nutrición: el diagnóstico de suelos, la clave para transformar la disponibilidad de agua en rendimiento – Mundo Agro Cba | Noticias del Agro

Maíz y nutrición: el diagnóstico de suelos, la clave para transformar la disponibilidad de agua en rendimiento

Maíz y nutrición: el diagnóstico de suelos, la clave para transformar la disponibilidad de agua en rendimiento

Frente al inicio de una campaña con buenas reservas hídricas y suelos empobrecidos, especialistas advierten que la falta de fertilización balanceada y la baja adopción de análisis de suelo limitan la cosecha nacional en un 30 % El maíz se consolida como uno de los cultivos más estratégicos de la producción agropecuaria argentina, superando en

Frente al inicio de una campaña con buenas reservas hídricas y suelos empobrecidos, especialistas advierten que la falta de fertilización balanceada y la baja adopción de análisis de suelo limitan la cosecha nacional en un 30 %

El maíz se consolida como uno de los cultivos más estratégicos de la producción agropecuaria argentina, superando en la última campaña los 10 millones de hectáreas sembradas y alcanzando una producción cercana a los 70 millones de toneladas. Además de su rol en la generación de divisas por exportación, el cultivo resulta fundamental para el agregado de valor en origen y la producción ganadera y lechera, donde el silo de maíz representa más del 40 % de la alimentación animal. Para la nueva campaña, el escenario inicial muestra perfiles hídricos recargados por las lluvias acumuladas, aunque este factor coincide con un paulatino empobrecimiento nutricional de los suelos agrícolas.

La brecha del 30 % y el déficit de reposición

A pesar de que el mejoramiento genético incrementó sostenidamente el potencial de rendimiento del cultivo, especialistas advierten que la genética debe acompañarse con una nutrición adecuada para expresar su verdadero potencial. En la actualidad, la agricultura argentina cosecha en promedio un 30 % menos del grano de maíz del que podría obtenerse debido a la brecha en la aplicación de nutrientes.

Esta situación responde a que la reposición de nutrientes continúa siendo inferior a la extracción de las cosechas; en la última campaña se repuso menos del 40 % de los principales nutrientes exportados con los granos, generando balances negativos en nitrógeno, fósforo, azufre y zinc. A modo de ejemplo, para alcanzar un rendimiento objetivo de 120 quintales por hectárea (12.000 kg/ha), el cultivo requiere absorber aproximadamente 260 kg de nitrógeno y 48 kg de fósforo.

Nutrición e integración hídrica

Contar con perfiles recargados de agua representa una clara oportunidad productiva, pero la disponibilidad hídrica por sí sola no garantiza la oferta nutricional necesaria. Por el contrario, ensayos de largo plazo de FERTILIZAR Asociación Civil demuestran que una nutrición balanceada incrementa la eficiencia en el uso del agua entre un 22 % y un 44 %, pasando de menos de 12 kg de grano por milímetro de agua caída a casi 17 kg.

En un escenario con 500 mm de agua disponible, esta mayor eficiencia representa una ganancia aproximada de 2.500 kg de maíz adicional por hectárea. Al respecto, Esteban Ciarlo, coordinador técnico de la entidad, remarcó que el agua y los nutrientes deben gestionarse de forma integrada para no desaprovechar la oportunidad que ofrece la campaña.

El diagnóstico de suelos: una asignatura pendiente

A pesar de ser la inversión de menor costo relativo en el total de implantación y la que brinda mayor información estratégica, el análisis de suelo muestra una adopción limitada en el país. Según encuestas del sector:

  • Únicamente el 26 % de la superficie agrícola se analiza de forma anual.
  • Un 17 % se muestrea con baja frecuencia y un 9 % no se analiza nunca.
  • En materia geográfica, mientras en el sudeste y oeste el 44 % de los productores muestrea anualmente, en el norte esa cifra desciende al 15 % y un 26 % declara no realizar análisis jamás.

Para una correcta planificación, especialistas recomiendan medir fósforo extractable, zinc y azufre de sulfatos en los primeros 20 centímetros del suelo, y evaluar el nitrógeno disponible (nitratos) presiembra hasta los 60 centímetros de profundidad. Adicionalmente, el uso de herramientas como el indicador Nan (nitrógeno incubado en anaerobiosis) para medir la mineralización de la materia orgánica, combinado con sensores de vegetación e índices NDVI durante el ciclo, permite ajustar la fertilización al potencial real de cada lote.

Sustentabilidad y visión a largo plazo

María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de FERTILIZAR AC, enfatizó que cerrar las brechas nutricionales es clave tanto para la productividad actual como para la preservación del recurso suelo a futuro. La especialista advirtió que cada cosecha retira nutrientes y que extraer sistemáticamente más de lo que se devuelve consume la fertilidad del sistema productivo, marcando que el manejo tecnológico y la conservación ambiental constituyen una responsabilidad central en la producción de alimentos

Tal vez te pueda interesar

Lo más reciente