Monitoreo Halcón: La langosta volvió al Norte y son millones

Entre el asombro, la desesperación, la incertidumbre y la falta de precisiones, la langosta visitó el norte de Córdoba. Artículo especial de los especialistas de Halcón Monitoreo, Ing. Agr. Daniel Igarzábal e Ing. Agr. Roberto Peralta con todo sobre lo que hay que conocer sobre esta plaga

Aunque la historia de las langostas en Argentina es conocida, al menos por referencias históricas o por figurar en los programas de estudio de los Ingenieros Agrónomos, cuando se está de frente al fenómeno de una manga, surgen muchos interrogantes. Es como una obra de teatro donde hay un escenario particular, varios actores, mucho público expectante… pero, además del espectáculo pocas veces visto de su vuelo y sus congregaciones, hay poco argumento y sobre todo… no hay un final convincente. En otras palabras, mucho ruido y pocas nueces.

Breve historia de la langosta en Argentina

Ya con los primeros conquistadores, la langosta era referenciada en este territorio. Con muy poca población en todo el territorio y más ganadería que agricultura, el fenómeno no era demasiado trascendente a nivel económico, aunque la sociedad lo traducía de acuerdo a sus creencias como “castigo de Dios”, siguiendo la máxima española “la plaga de langostas Dios la manda y Dios la quita” (Tranchini, 1995).

Desde principios del siglo XX Argentina debía soportar cada tanto una invasión de langostas descomunal, ahora sí, con cultivos que se extendían. Los daños eran totales en cultivos. Poco se sabía de su biología y forma de control por estas tierras. En 1876 se conoce la primera referencia gubernamental escrita para el control de langosta (Aristóbulo del Valle) “autorícese a los Jueces de Paz de la Campaña para hacer obligatoria la destrucción de la langosta de acuerdo a las indicaciones de la Sociedad Rural (con fuego), arrear a las majadas o caballadas a las mangas y hacerlas trotar en forma circular para el pisoteo. Si no hay animales, hacer pozos de vara y media de profundidad, hacerlas caer y enterrarlas”.

Se intentaron muchas formas de combatirlas, sea manualmente (recogiéndolas en bolsas), destruyendo desoves, con lanzallamas, con insecticidas, parándolas con chapas (unos de los primeros grandes negociados de los gobiernos de turno), y varias otras formas. Nada resultó eficaz. No pudieron detener su voracidad y perjuicio.

A mediados de los años ´30, una invasión cubrió la mitad del territorio argentino. Este fue el fin del principio. Entomólogos argentinos consultaron al máximo especialista en langostas que había en el mundo por entonces. Sir Boris Petrovitch Uvarov era un ruso de Kazajistán (zona de langostas si las hay), que luego de la revolución rusa emigró a Londres, donde se convirtió, a partir de sus descubrimientos sobre la biología de las langostas, en el especialista más renombrado a nivel mundial. Una carta de Uvarov llega a la Argentina a mediados de la década del ´30, ante la consulta de los entomólogos locales. La carta decía en breve resumen, que “las langostas se comportan todas de la misma manera, deben buscar en su país una zona donde se cría, luego se agrupa y después se forma la manga, la única manera de evitar los daños es evitar que se forme la manga”.

A fines de la década del ´40 la Fuerza Aérea Argentina dedica varios aviones a efectuar tratamientos en las zonas de La Rioja y Catamarca, sitio que fue identificado por los técnicos argentinos como la zona de cría y agrupamiento antes de producirse la manga. Durante el primer gobierno de Perón, el control se hace sistemático en las zonas de cría. La última manga de langostas observada en Argentina data de 1937-38. Desde entonces hasta la actualidad, incluyendo el año 2020, la vigilancia y los controles en la zona de cría permanente continúan.

Durante la década del ´30 se producían 2 generaciones (imposible biológicamente que pueda producir más). La segunda generación desovaba en el centro del país, y al producirse una eclosión de millones de desoves juntos, se producía una segunda manga que avanzaba hacia el norte donde perdía fuerza.

En el año 1933, ya hay mapas de relevamiento que señalan una zona de cría en el límite entre Paraguay y Bolivia, desde donde entraban mangas a Formosa. Pero nunca se investigó este fenómeno, y se pensaba que era parte de esa segunda generación de la langosta argentina. Es posible que esta gran infestación haya sido producto de mangas que se formaron en Paraguay de acuerdo a las referencias de la época “las primeras mangas fueron observadas en la provincia de Formosa en junio de 1932. Su aparición se anticipó a la época habitual (agosto o septiembre). Se extendieron luego a las provincias de Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Córdoba y noroeste de Buenos Aires, cubriendo finalmente gran parte del país”.

Desde mediados de la segunda década del 2000, aparecen mangas (de poca magnitud comparadas con aquellas de los años ´30), que llegan hasta el centro de Argentina. Hoy sabemos que proceden de aquella zona de cría citada en los años ´30, de Paraguay especialmente. Y el fenómeno no es nuevo. Solo citar el episodio de la batalla de Tucumán (24-25 de septiembre de 1812), donde una manga de langostas, sumado al humo de los lugareños para espantarlas, ayudó a Belgrano a conseguir la victoria. ¿Langostas en septiembre en Tucumán?… no pueden provenir de las zonas de cría argentina con vientos norte y oeste dominantes, venían desde el norte… de la zona de cría paraguaya.

Algunos aspectos biológicos a tener en cuenta

  • Mientras la langosta vive en las zonas de cría como solitaria no tiene la capacidad de formar mangas ni de producir grandes daños (no más que una simple tucura). Se ha estudiado su comportamiento y se sabe que cuando hay muchas juntas (efecto agregado) hay una estimulación hormonal que cambia su conducta. Hasta el color cambia por el metabolismo y aumenta la capacidad de consumo. Pero además se agrega el efecto migratorio cuando muchos individuos confluyen y llegan a adultos en un mismo momento y en un mismo lugar (el lugar puede ser de miles de kilómetros cuadrados). “Sienten” que les va a faltar el alimento siendo tantos y migran.
  • Una vez formadas las mangas, que pueden tener distintas dimensiones, comienza el desplazamiento. Vuelan entre los 100 y 2.000 metros de altura. Muchos insectos prueban volar a diferentes alturas hasta que encuentran una corriente de aire que las empuja en una dirección deseada. (Es lo que se conoce como migración dinámica, en la no intervienen otros factores más que corrientes de aire- Vergara Ruiz-2016).
  • No vuelan por la noche. Al atardecer se asientan. Son los momentos donde copulan para producir huevos y una próxima descendencia. Se ha observado que en estos “descansos”, muchas veces dan vueltas sin rumbo fijo en una zona desmembrándose la manga principal.
  • La cantidad de langostas en una manga es muy difícil de calcular, pero, según la FAO, se sabe que una manga de 1.000 Km cuadrados concentra entre 60 – 80 y hasta 150 millones de langostas.
  • Aunque muy lejos de la plaga desbastadora de los años ´30, cuando las langostas se asientan en una determinada región, llama la atención que a veces hay daños en los cultivos o en la vegetación autóctona y otras veces esto no ocurre. Pasó en agosto de 2020 en el norte de Córdoba.

Breves comentarios sobre cómo manejarse ante una invasión de langostas

La primera cuestión es estar informados sobre el movimiento de las mangas y la posibilidad de una colonización, sabiendo que pueden recorrer hasta 150 km en un día. Para ello hay entidades estatales como SENASA y el Ministerio de Agricultura de Córdoba, que atentos al avance de las mangas desde que entran al territorio nacional o provincial, van dando alertas o avisos de probabilidad de colonización. Entonces muy difícilmente una manga llegue a un lugar y no estar prevenidos. Pero saber también que hay una ley que obliga a quien ve mangas o grupos menores de langostas a denunciarlo ante estas entidades en beneficio de toda la comunidad.

A partir de conocer la probabilidad de asentamiento de una manga se abren distintas preguntas sobre cómo actuar.

Una pregunta habitual es si se deben controlar las mangas en vuelo. La respuesta es: “NO”. Además de tener poca efectividad, hay peligros para los aviones. En un vuelo de 100 millones de langostas …. Podrán matarse unas cuantas, pero la dispersión es muy grande y no tendrá efectividad.

Con grupos asentados, sobre todo cercanos a cultivos, o sobre cultivos se debería tratar. Primero debe considerarse que hay una ley de control obligatorio y esto debería hacerse. Para ello SENASA habilitó un listado de productos, dosis en cultivos y sectores no cultivados.

“Manual de procedimientos generales para el control de la plaga langosta sudamericana –(Schistocerca cancellata SERVILLE).” https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/manual_langosta1_0.pdf

Mientras está asentada se puede intentar bajar la población mediante tratamientos, aun sabiendo que solo es una mitigación. En zonas abiertas o en cultivos es más posible, aunque los horarios serán a partir de la puesta del sol hasta que salga nuevamente. Pero en áreas de vegetación nativa la cosa se complica en estos horarios y con ese tipo de plantas. De todos modos, la ley dice que el control es obligatorio para el productor que tenga la “mala suerte” que se haya asentado en su campo.

El manejo de la langosta y el productor

Las preguntas o consultas más importantes y recurrentes son respecto al cultivo implantado o a la pastura natural ¿Se deben hacer tratamientos preventivos sabiendo que hay mangas cerca?

En 1.000.000 m2 (1 km2) puede haber promedio 100.000.000 de langostas. En 1 m2 puede haber 100 langostas.

Pero esto no es homogéneo. Habrá sectores con más de 30; 50 u 80/m2 y otros donde hay 5 a 10/m2. Eso ocurrió en el norte de Córdoba y los resultados de los daños fueron muy distintos.

Cuando hay 40/m2 o más, la influencia antes comentada de la cercanía de unas con otras, modifica su comportamiento por secreciones hormonales y tienden a alimentarse “de más”. (“la febril actividad de la masa” describía Liberman a este fenómeno. – Estado actual y perspectivas del problema de langosta y tucuras en Argentina- 1972)

Pero si hay 2; 5 o hasta 10/m2, no se tocan ni se ven entre ellas. Entonces se comportan como una tucura, y los daños son mínimos, en algunos casos, ni siquiera se alimenta en ciertos cultivos. Iguales densidades de pocas langostas por metro despuntaron un trigo, pero la misma situación en garbanzo no registró daño alguno.

Densidad y cultivo definirán el perjuicio, pero aún falta agregar el tercer factor que es el de la temperatura. Como no regulan temperatura los insectos, a menor temperatura menos movilidad y alimentación por metabolismo lento, pero con temperaturas más altas este proceso se acelera.

Para dimensionar lo ocurrido el 22 de agosto de 2020 en la zona de Cañada de Luque, una manga las langostas (o desprendimiento de una manga mayor) recorrió varios campos cubriendo aproximadamente 8 a 12 km2, pasando por cultivos de garbanzo y avena bajo riego sin causar daño de ningún tipo.

A los 3 y 4 días, luego de asentarse individuos en isletas de monte, las langostas se movieron a un cultivo de trigo cercano causando daños en cabecera, pero hacia el centro del del lote y lotes colindantes con otros cultivos con presencia de langostas más dispersas el daño fue nulo. Hay referencias en la zona de un lote de trigo en el que hicieron un “camino de 40 metros de ancho aproximadamente” arrasando plantas a su paso.

Todos estos datos ayudan a componer una estrategia de acción. Sabiendo que hay langostas en las inmediaciones y que pueden entrar al lote cultivado, se puede tomar una primera prevención. Tratar de ralentizar su ingreso, mientras se vigila el tamaño y densidad de población ingresante.

Entonces se podría efectuar un tratamiento preventivo con un insecticida de persistencia que actúe por ingestión. Dentro del listado de productos aprobados se contaría con carbaril, acefato y fipronil. Los dos primeros son formulaciones sólidas a las cuales el productor no está acostumbrado a manejar y podría tener inconvenientes de tapado de boquillas si no toma algunas precauciones.

Pero no sería necesario pulverizar todo el lote. Haciendo solo una doble bordura con el insecticida persistente (en las hojas de la panta y en el suelo) con anticipación da tiempo para actuar con un insecticida de contacto en el caso que ingresen o comiencen a hacer daño. Esto significa que debería tener lista la máquina o el avión para cargar un insecticida de volteo, como los piretroides autorizados, y hacerlo en caso de ingreso. Esta estrategia es de defensa y no de ataque, se basa en monitorear la densidad de langostas e ir actuando sobre la marcha.

A todo esto, se debe contemplar cuestiones legales. La ley nacional obliga a efectuar los tratamientos, y la ley provincial de Córdoba dice que se debe emitir una receta con los productos registrados a tal fin. Es posible que el asesor fitosanitario por algunas situaciones antes expuestas, opine que no hay daños en un cultivo y que no fundamente técnicamente un tratamiento, pero hay obligación de controlarla.

El día después de mañana

Un gran porcentaje de langostas llevan huevos y muchas producen desoves. Ya ocurrió en 2017 en zonas entre la ciudad de Córdoba y cercanas a Río IV. Es muy improbable que de las ninfas que pudieran nacer se origine una nueva generación capaz de formar manga. Las condiciones de suelo, humedad y vegetación son muy distintas a las de la zona de cría, pero además la principal influencia es la cantidad de nacimientos que se den en la misma zona al mismo tiempo. Las que nazcan deben ser monitoreadas y tratadas como tucuras. Solo en la década del ´30 al ´40 se produjo una segunda generación capaz de formar manga. Por donde había pasado la primera generación y colocando millones de huevos quedó tierra rasa. Sin alimento y con años secos hay posibilidades de formar mangas en una segunda generación, de otra manera es muy improbable, pero deberán ser infestaciones de magnitud similar a las de los años ´30. De la zona de cría de Argentina, en Catamarca y los llanos La Rioja tampoco es probable que se forme una manga, ya que la vigilancia y el control de los agentes zonales las mantiene “a raya” desde hace muchísimas décadas.

Opinión final.

La vigilancia y monitoreo de mangas es muy importante, pero también debe haber un plan de acción para los productores que ven amenazados sus cultivos. Es posible que haya más de un plan al aquí sugerido, y sería muy importante ponerlos a consideración para alimentar técnicamente la defensa de los cultivos.

Ing. Agr. Daniel Igarzábal

Ing. Agr. Roberto Peralta

Halcón Monitoreos

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