Productores de alfalfa apuestan a la tecnificación en forrajes

Las ventas de equipos para la confección de heno durante el 2019 y lo que va del 2020, indican que a pesar de la crisis financiera, con créditos con tasas elevadas para la adquisición de maquinaria, sumado a la coyuntura actual, Argentina se encuentra en un claro camino hacia la incorporación de tecnología para la conservación de forrajes.

Productores de alfalfa buscan incrementar la eficiencia y ajustar el costo directo más importante como lo es la alimentación en los sistemas de producción de carne y/o Leche.

El primer dato que arroja el análisis del mercado es la estacionalidad que continúa presentando la venta de los equipos destinados a henificación en Argentina, donde la comercialización del 50% de las unidades se concentró entre septiembre y diciembre, coincidente con la curva de producción estacional de las principales especies de pasturas utilizadas.

El rubro más destacado es el de Rotoenfardadoras. Durante 2019 se comercializaron 431 unidades, lo que indica un incremento de 23% respecto al año anterior. Se destaca la industria nacional, la cual comercializó el 58% de las máquinas de este mercado.

A su vez, del total de rotoenfardadoras vendidas, el 57% corresponden a modelos con ancho de cámara de 1,20 metros, marcando un avance fundamentado quizás en la ventaja en la comercialización por poder transportarlo en camión sin permisos especiales y una posible facilidad al momento de utilizarlos como parte de una ración totalmente mezclada, a pesar de que es conocido que la disminución del tamaño del rollo incrementa el costo por kg de MS producida

Máquinas de 1,56 m de ancho de cámara, se comercializaron 185 unidades y continúan con demanda sostenida en zonas ganaderas de cría y recría, de grandes extensiones como la provincia de Buenos Aires, donde se henifican los excedentes de producción de primavera/verano para ser consumidos a lo largo del año.

Acorde al avance tecnológico, es que 206 de las unidades vendidas poseían sistema de atado con red, y durante el último año se comercializaron más de 2900 bobinas de red, indicando la instalación definitiva de esta tecnología que otorga ventajas concretas y permite su amortización en el primer año de uso.

Además el incremento de operatividad permite cosechar mayor cantidad de forraje en el momento óptimo para hacerlo, incrementando la calidad total del forraje cosechado y la disminución de pérdidas durante el almacenaje. Ecuación altamente positiva por donde se la mire.

Otra tecnología que se afianza son los sistemas procesadores de fibra, ya que 146 máquinas de las comercializadas durante 2019 contaban con este dispositivo picador.

Su mayor ventaja radica en la facilidad de uso del forraje procesado, que no necesita ser trozado en un mixer (ahorro de tiempo y combustible) y cuando es suministrado directamente con un aro, permite al animal comer siempre a bocado lleno disminuyendo las pérdidas y forzando el consumo.

Mirando el próximo paso tecnológico, la próxima demanda en el mediano plazo será la adopción del ISOBUS III entre el implemento y el tractor, por las ventajas reales y concretas que otorga la automatización y el confort para los operarios.

Un rubro con una marcada retracción en los últimos dos años es el de las megaenfardadoras, de las cuales se vendieron 11 en 2018 y 12 en 2019 con una caída del 50% en referencia al período 2013 – 2017 con 25 unidades/año de promedio.

La presencia de megaenfardadoras no influye negativamente en las ventas de rotoenfardadoras, dado que están destinadas a distintos segmentos, ya sea por su diferente costo de adquisición y diferentes capacidades de trabajo.

Si bien la exportación de heno de alfalfa logró un record en año 2019 con 91.510 toneladas, debe tenerse en cuenta que la comercialización internacional solo representa entre un 7 y 9% de la producción nacional de megafardos, con lo cual, con el parque actual que dispone nuestro país de 205 máquinas, se debe considerarse que el de las megaenfardadoras es un mercado que en la actualidad está saturado, donde surgen pocos clientes nuevos, y las ventas se limitan a empresas que necesitan renovar equipos, principalmente por obsolescencia de uso. Por esta razón se debe continuar trabajando en el incremento de la demanda internacional, optimizando las calidades logradas mediante la mejora de procesos para cumplir con los requisitos que demanda el mercado internacional.

La estimaciones indican que en Argentina se henificaron durante la campaña 2019/2020 unas 815.000 hectáreas de alfalfa, de las cuales cerca del 60% sigue siendo cortada con sistemas de corte ineficientes y sin acondicionador, pero con alta adopción por poseer una capacidad operativa “similar” y un costo de adquisición 6 veces menor y un bajo mantenimiento, pero sin considerar las pérdidas de eficiencia y económicas.

En referencia a segadoras acondicionadoras, el merado indica que durante 2019 se comercializaron 147 segadoras de arrastre con acondicionador, volumen que supera en un 14% a las ventas de 2018, sin perder de vista que el objetivo a lograr es un mercado de al menos 250 unidades anuales.

La novedad es la presencia histórica que logró la industria nacional en este nicho, acaparando el 65% del mercado, fundamentado en los lanzamientos de modelos de 3,60 m de ancho de corte y tiro central con una excelente relación precio/producto.

El resto del mercado se complementa con modelos importados, donde se destacan productos con pivot central,  mayoritariamente de 4 m de ancho de corte, con sistema de recambio rápido de cuchillas y rodillos acondicionadores.

En cuanto a segadoras de alta capacidad, las segadoras autopropulsadas, con 18 unidades comercializadas en 2019, mantienen estable su volumen histórico, a pesar de la amenaza que les significa la presencia en el mercado argentino de las segadoras triples montadas a un tractor de 220 hp.

Pruebas a campo avizoran un gran futuro para estos equipos conformados por un tractor que lleva una segadora 3 puntos en la parte frontal y dos en la parte trasera, y que comparadas con una segadora autopropulsada incrementan el ancho de trabajo de 4,88 m a 8,30 m, duplican la capacidad de corte por hora de 8 a 16 ha, disminuyen en casi 1 litro el consumo horario combustible sumado a las ventaja de poder utilizar el tractor para otras actividades.   Es un nicho de mercado, de las cuales solo se vendieron 3 unidades, pero que presenta un futuro provisorio a medida que se incorporen más marcas a la oferta.

En cuanto a rastrillos, los más utilizados continúan siendo los estelares de los cuales se comercializan modelos de hasta 18 estrellas, siendo la media de 12 ruedas de barrido.

En las últimas campañas, fue evidente el interés por rastrillos, fundamentalmente de aquellos modelos con 2 rotores, que poseen un ancho de entre 7 y 9 metros para poder trabajar en equipo con segadoras de alta capacidad. Estos rastrillos ofrecen una muy buena capacidad de trabajo y permiten hilerar pasto cuando presenta entre 30 y 35% de humedad, momento ideal para llevar a cabo esta tarea minimizando pérdidas.

Concluyendo, se ve que a pesar de las condiciones de incertidumbre y dudas que parecen cubrir todos los espectros productivos, el forraje traccionado por el mercado pecuario, marca una tendencia positiva y con un futuro más que promisorio si se trata de incrementar eficiencia y rentabilidad al sector.

Por Pablo Cattani y Federico Sánchez, especialistas en conservación de forrajes

Fuente: TodoAlfalfa

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