En el partido de 9 de Julio, el proyecto La Coincidencia se posiciona como un referente de vanguardia en el sector agropecuario, integrando cría, recría y cabaña bajo un esquema de alta complejidad. Bajo la asesoría del Ingeniero Agrónomo, Asesor Ganadero y especialista del INTA Aníbal Pordomingo, la empresa ha dejado de ser una explotación tradicional para transformarse en una unidad de generación de animales de alto valor, con un foco obsesivo en la selección de atributos específicos como el rendimiento de carcasa y la relación músculo-hueso.
Con la pista de evaluación de consumo más grande del país y el uso de tecnología blockchain para blindar sus datos, este establecimiento en 9 de Julio redefine la eficiencia en la producción de carne Limangus.
En el partido de 9 de Julio, el proyecto La Coincidencia se posiciona como un referente de vanguardia en el sector agropecuario, integrando cría, recría y cabaña bajo un esquema de alta complejidad. Bajo la asesoría del Ingeniero Agrónomo, Asesor Ganadero y especialista del INTA Aníbal Pordomingo, la empresa ha dejado de ser una explotación tradicional para transformarse en una unidad de generación de animales de alto valor, con un foco obsesivo en la selección de atributos específicos como el rendimiento de carcasa y la relación músculo-hueso.
El corazón tecnológico: eficiencia medida al gramo
Uno de los pilares del establecimiento es la evaluación del consumo residual (RFI). Según cuenta Pordomingo a MundoAgro, «cuentan con la pista de comederos electrónicos más grande de Argentina, compuesta por 36 unidades que permiten monitorear de forma simultánea y precisa cuánto come cada individuo y cómo lo convierte en carne. Este sistema busca identificar animales que no solo produzcan más, sino que lo hagan con una alta eficiencia de conversión«.
Aceleración genética y selección rigurosa
El modelo de cabaña utiliza un «acelerador rápido» basado en la selección de hembras donantes de élite. Mediante fertilización in vitro e implante de embriones en vacas receptoras, una sola donante puede generar entre 20 y 30 hijos por año, superando con creces su capacidad biológica natural.
La presión de selección es extrema: de una masa inicial de más de 2.000 animales generados, apenas el 2% logra permanecer en el campo como reproductores o donantes de alto valor. «Se mide todo y nada queda librado al azar», asegura Pordomingo, destacando que muchas de estas vacas ya cuentan con información probada de su descendencia en el mismo sitio.
Blockchain: la garantía de transparencia
En un giro innovador para el sector, La Coincidencia ha tercerizado la gestión de sus datos para asegurar su integridad. Toda la información —desde pesajes al nacer hasta mediciones de circunferencia escrotal— se carga directamente desde tablets a la nube, donde queda protegida por un sistema de blockchain.
Este método garantiza que los datos sean incorruptibles y transparentes, permitiendo que tanto la empresa como los futuros compradores de genética accedan a registros reales que no pueden ser alterados manualmente. «Es como una cuenta bancaria; nadie puede meterse a corromperla», explica Pordomingo.
Flexibilidad frente al desafío climático
La trayectoria de la empresa no ha estado exenta de obstáculos. En sus pocos años de vida, ha debido enfrentar desde sequías extremas hasta inundaciones. Esta vulnerabilidad ambiental impulsó un cambio de estrategia hacia la flexibilidad.
Para evitar la rigidez que implica mantener un stock masivo de vacas preñadas de alto valor durante las crisis, el campo ha diversificado sus unidades de negocio, incorporando modelos de recría de precisión propios y de terceros (capitalización). Estos animales de recría funcionan como un «fusible» que permite descargar el campo rápidamente si el clima o el mercado lo requieren, protegiendo siempre el núcleo del proyecto: la genética de excelencia.
Ganadería 4.0: El plan del IPCVA para recuperar el stock nacional a través de los datos y la tecnología
En una nueva jornada a campo realziada en La Coincidencia, Georges Breitschmitt, presidente del IPCVA, analizó el desafío de volver a las raíces productivas de Argentina. El objetivo central es superar el estancamiento de las 50 millones de cabezas y «afinar el lápiz» mediante la medición precisa para competir en las grandes ligas globales.
La ganadería argentina se encuentra en una etapa de transformación donde la tradición se encuentra con la vanguardia técnica. Desde el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el mensaje es claro: para evolucionar, es imperativo estar en la «cresta de la ola» tecnológica y difundir las últimas novedades del sector. Según Georges Breitschmitt, presidente de la entidad, el foco actual está puesto en la relevancia de los datos y en la mejora de los procesos de medición, bajo la premisa de que «lo que no se mide es muy difícil de mejorar».
El desafío de recuperar el terreno perdido
Uno de los grandes objetivos planteados por el IPCVA es recuperar el stock ganadero en Argentina, que hoy se mantiene en torno a las 50 millones de cabezas. Esta cifra cobra otra dimensión cuando se la compara con el crecimiento de países vecinos como Brasil, que ha alcanzado los 230 millones de cabezas, a pesar de que a principios del siglo pasado ambos países compartían niveles similares de stock. El horizonte es ambicioso: incentivar al productor para que Argentina vuelva a ocupar ese lugar de liderazgo donde llegó a tener casi tres cabezas de ganado por habitante.
La tecnología: el «segundo piso» de la producción
Para lograr este crecimiento, Bristdchmidts enfatiza que hoy en día un bife contiene una enorme carga de tecnología e información. El IPCVA promueve visitas a establecimientos que salen de la media, donde se implementan ciclos completos con alta tecnificación, permitiendo que los asistentes vean qué herramientas pueden aplicar en sus propias explotaciones.
En estos campos de avanzada, la clave es la «cosecha de datos». Se mide exhaustivamente desde el engorde de los animales hasta su genética, buscando ganar esas «décimas de segundo» al estilo de la Fórmula 1 para eficientizar la producción. Esta metodología busca que cada productor pueda ponerle un «segundo piso» a su explotación, optimizando los recursos existentes a través de la precisión.
Agenda estratégica: de Chaco a París
El compromiso con la difusión no se detiene. Para el segundo semestre del año, el IPCVA mantiene una agenda exhaustiva que combina la promoción interna y externa:
- Promoción Interna: Se destacan las jornadas con juventudes en el Chaco, el enfoque en la eficiencia de la raza Holando Argentino para producción de carne en Henderson, y la presencia central en la Exposición de Palermo en julio.
- Promoción Externa: Argentina llevará sus cortes premium a las ferias internacionales más importantes, como la SIAL de París y la CIIE en China en noviembre. Además, se proyecta una segunda misión a Estados Unidos para continuar fortaleciendo la imagen de la carne argentina en el exterior.
Con esta hoja de ruta, el sector busca no solo aumentar la cantidad de animales, sino también consolidar la calidad y la eficiencia que siempre han caracterizado a la carne argentina, apoyándose en la tecnología como el motor principal del cambio.














