Investigadores del INTA y el Intema validaron un material compostable que reemplaza al plástico de un solo uso sin afectar la calidad del producto. El estudio también destaca el uso de subproductos industriales en la alimentación animal para mejorar la eficiencia. En un esfuerzo por reducir el impacto ambiental de la industria alimentaria, un equipo
Investigadores del INTA y el Intema validaron un material compostable que reemplaza al plástico de un solo uso sin afectar la calidad del producto. El estudio también destaca el uso de subproductos industriales en la alimentación animal para mejorar la eficiencia.
En un esfuerzo por reducir el impacto ambiental de la industria alimentaria, un equipo de investigadores de las estaciones experimentales del INTA en Balcarce y Anguil, junto con el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema), han evaluado con éxito el desempeño de films compostables biobasados para el envasado de carne vacuna,. Esta innovación surge como una alternativa técnica viable frente a los plásticos de un solo uso, garantizando la inocuidad y estabilidad del alimento durante su comercialización.
Un envase que vuelve a la tierra
A diferencia de los envases tradicionales, estos nuevos materiales están fabricados con polímeros que pueden degradarse biológicamente bajo condiciones de compostaje. Según los expertos, este proceso los transforma en biomasa, dióxido de carbono y agua, sin dejar residuos contaminantes en el medio ambiente.
Para validar su eficacia, los investigadores realizaron ensayos simulando las condiciones reales de una góndola de supermercado durante siete días. Los resultados demostraron que el film compostable tiene un comportamiento equivalente al PVC convencional, logrando regular el intercambio gaseoso, evitar la oxidación y mantener los parámetros microbiológicos y el color de la carne sin alteraciones.
Innovación en la cadena de producción
La incorporación de estos materiales se considera un avance clave para la modernización de la cadena cárnica, respondiendo a la demanda de los mercados internacionales por procesos más responsables. Sin embargo, la investigación no se limitó al envase; también abordó la sostenibilidad desde la nutrición animal.
El estudio evaluó la suplementación de bovinos con granos de destilería secos (GDS), un subproducto derivado de la industria del bioetanol de maíz,. El uso de este insumo permitió:
- Mejorar la clasificación comercial: Las vaquillonas presentaron un mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia a un mejor marmóreo.
- Optimizar el aspecto visual: La carne mostró un color rojo más intenso y brillante al inicio de su conservación, un factor determinante para la elección del consumidor.
- Mantener la calidad tecnológica: No se alteraron parámetros críticos como la terneza, el pH final o el área de ojo de bife.
Hacia un sistema integral
El trabajo concluye que es posible avanzar hacia una producción más sostenible si se adopta una visión sistémica. Al integrar el aprovechamiento de subproductos agroindustriales con el desarrollo de nuevos materiales de envasado, la industria puede reducir sustancialmente la generación de residuos plásticos sin comprometer la frescura y la eficiencia que exige el sector cárnico actual,.










