En el marco del Congreso Maizar 2026, referentes del sector y funcionarios públicos debatieron la necesidad de consolidar una representación parlamentaria técnica y unificada. El modelo brasileño surge como el «Norte» a seguir para superar paradigmas que frenan la productividad. Durante el panel titulado “Del potencial a los resultados” en el reciente Congreso Maizar 2026,
En el marco del Congreso Maizar 2026, referentes del sector y funcionarios públicos debatieron la necesidad de consolidar una representación parlamentaria técnica y unificada. El modelo brasileño surge como el «Norte» a seguir para superar paradigmas que frenan la productividad.
Durante el panel titulado “Del potencial a los resultados” en el reciente Congreso Maizar 2026, el debate central giró en torno a cómo el sector agroindustrial puede mejorar su representación en la política argentina. Bajo la consigna de “saltar la tranquera”, los expositores coincidieron en que los productores deben involucrarse no solo en la política partidaria, sino también en las organizaciones de su comunidad para construir una agenda de debate parlamentario con fundamentos técnicos.
El espejo brasileño y la fuerza de la unidad
Uno de los puntos más destacados fue la experiencia de Brasil, país que pasó de ser importador neto de alimentos a una potencia agroindustrial. Paulo Bertolini, presidente de Abramilho, explicó que este cambio fue impulsado por la creación del Instituto Pensar Agro (IPA), un ente técnico que organiza la agenda del agro en el Parlamento y que agrupa a más de 50 entidades. Gracias a esta organización, el sector ruralista en Brasil cuenta hoy con 330 diputados y 44 senadores, lo que ha blindado al sector contra cualquier intento de imponer retenciones o restricciones a las exportaciones.
En contraste, en la Argentina, el productor Germán Weiss señaló que el agro enfrenta un régimen que funciona de manera inversa al de otros sectores, con una relación negativa del 0,9% del PBI en términos de apoyo estatal, mientras que en Brasil y EE.UU. el apoyo es positivo.
Superar «paradigmas equivocados»
El sector también identificó la necesidad de dar una batalla cultural y comunicacional. Según Weiss, la sociedad argentina discute paradigmas equivocados, como la medición del empleo: mientras el INDEC solo mide el trabajo rural, el complejo maíz genera 300.000 puestos de trabajo, superando ampliamente a los menos de 100.000 de la industria automotriz.
En este sentido, se valoró el rol de la Fundación Barbechando, que realiza una labor de docencia con los legisladores para que tengan un conocimiento técnico real del agro sin buscar confrontaciones innecesarias. El diputado Luis Picat reforzó esta idea, instando a los legisladores de provincias productoras a pasar de defender sus territorios individuales a representar a la agroindustria como un solo encadenamiento productivo.
Hacia una agenda de consensos
Desde el Gobierno Nacional, Alejandro Cacace, secretario de Desregulación, subrayó que en un contexto de estabilidad económica es fundamental cambiar la actitud de «suma cero» por una de búsqueda de acuerdos colectivos. Cacace adelantó que se está trabajando en una mesa para discutir una nueva Ley de Semillas y la adhesión a UPOV 91, señalando que la falta de respeto a la propiedad intelectual ha provocado una pérdida de productividad notable, especialmente en la soja en comparación con el maíz.
Finalmente, los expositores concluyeron que el agro es la actividad más federal del país y la herramienta clave para combatir la inflación a través del aumento de la producción de alimentos. El mensaje final fue claro: es imperativo salir a comunicar y demostrar con números el impacto del sector para lograr condiciones que permitan poner en producción los millones de hectáreas que hoy no se siembran por falta de previsibilidad.












