La campaña agrícola en la región núcleo de la Argentina se ha convertido en una verdadera partida de ajedrez contra el clima. En las últimas semanas, el sector agropecuario se ha movilizado con una estrategia inédita: adelantar la siembra de maíz a fechas extremadamente tempranas para esquivar los efectos destructivos que se proyectan de un evento «Niño» fuerte a muy fuerte. Sin embargo, la audacia de esta jugada se vio rápidamente opacada por un violento revés meteorológico: una severa manga de granizo que golpeó con fuerza los cultivos de trigo.
Mientras los productores anticipan la siembra maicera a fechas sin precedentes para escapar del calor de «El Niño», una violenta tormenta de granizo golpea al trigo y pone a prueba la resiliencia del campo argentino.
La campaña agrícola en la región núcleo de la Argentina se ha convertido en una verdadera partida de ajedrez contra el clima. En las últimas semanas, el sector agropecuario se ha movilizado con una estrategia inédita: adelantar la siembra de maíz a fechas extremadamente tempranas para esquivar los efectos destructivos que se proyectan de un evento «Niño» fuerte a muy fuerte. Sin embargo, la audacia de esta jugada se vio rápidamente opacada por un violento revés meteorológico: una severa manga de granizo que golpeó con fuerza los cultivos de trigo.
El maíz se adelanta en el tablero
Por primera vez en la historia reciente de la región, los productores están sembrando lotes de maíz en fechas sin precedentes, buscando anticiparse a las intensas lluvias y olas de calor pronosticadas para el mes de enero. En localidades como Carlos Pellegrini, donde la siembra habitualmente se inicia a mediados de septiembre buscando temperaturas de suelo superiores a los 12°C, se están registrando implantaciones históricas a finales de agosto. Actualmente, las labores ya cubren un inédito 3% del área intencionada en la región, marcando un adelantamiento sin precedentes en al menos los últimos 5 ciclos.
La velocidad de este adelantamiento varía según la zona: en María Susana planean iniciar las tareas alrededor del 1 de septiembre (10 días antes de lo habitual), mientras que en Aldao las sembradoras ya están en pleno trabajo de campo. Más hacia el sur, localidades como San Pedro y Junín también ajustan sus calendarios para iniciar a mediados de septiembre.
Esta estrategia, calificada como una jugada sumamente audaz, no está exenta de graves peligros. Los agrónomos advierten que un descenso abrupto de la temperatura o una helada tardía podría destruir por completo tanto el trigo como el maíz implantado, un golpe del cual sería sumamente difícil recuperarse. Aun así, la expectativa de una campaña con abundante agua impulsa a los productores a realizar una mayor apuesta tecnológica, incrementando la fertilización nitrogenada para maximizar el potencial de rendimiento y asegurar la rentabilidad por kilo.
El trigo: del crecimiento acelerado al impacto del granizo
Hasta hace unos días, el panorama para el trigo era extraordinariamente favorable en la región núcleo, con un 73% de los lotes en condiciones muy buenas y un 25% excelentes. No obstante, el cultivo venía «galopando», con un adelantamiento de 10 a 15 días en su ciclo de desarrollo debido a las condiciones térmicas. Este crecimiento acelerado, que ya mostraba un 33% del área en etapa de encañazón, terminó actuando en contra de sus posibilidades de recuperación ante las adversidades climáticas.
El pasado 27 de agosto, el choque térmico entre masas de aire en las capas altas de la atmósfera desencadenó una tormenta de granizo de gran magnitud, superando los pronósticos iniciales de la tormenta de Santa Rosa. La manga dejó una huella de destrucción a lo largo de localidades clave como Bellville, Marcos Juárez, Leones, Montes de Oca, Las Rosas, Monje, Gálvez, San Genaro y sectores de la provincia de Entre Ríos.
Evaluación de daños y gestión del riesgo
Los primeros análisis estiman que entre 30.000 y 80.000 hectáreas de trigo de la región núcleo podrían haber sido alcanzadas por el fenómeno. Los niveles de daño reportados son sumamente heterogéneos: mientras algunos lotes sufrieron daños leves y conservan buenas posibilidades de recuperación, otros han quedado completamente pulverizados.
El desánimo se ha instalado entre algunos productores, reabriendo el debate sobre la viabilidad de «escapar» a los extremos del clima en la producción a cielo abierto. Técnicos agrícolas de la localidad de Aldao señalaron que, si bien existen adversidades imposibles de evitar mediante el manejo agronómico —como el granizo—, la gestión moderna del riesgo agrícola hoy cuenta con herramientas clave como los seguros, adaptados a niveles de riesgo sustancialmente diferentes a los de hace dos décadas.










