El analista de la Consultora AgroIdeas, Federico Santangelo, disertó en las tradicionales charlas granaderas en Córdoba, donde analizó la compleja coyuntura que atraviesa el sector cárnico, marcada por un escenario internacional de alta demanda pero condicionado por crecientes regulaciones y barreras comerciales. Uno de los puntos más destacados de su exposición fue la reciente apertura de un cupo extraordinario de importación por parte de Estados Unidos, una medida clave en la que la Argentina no fue incluida.
En las charlas granaderas de Córdoba, el analista Federico Santangelo advirtió que la cuota excepcional de 300.000 toneladas abierta por el mercado norteamericano beneficiará casi exclusivamente a Brasil, mientras la producción en nuestro país enfrenta escasez de stock y caída del consumo interno.
El analista de la Consultora AgroIdeas, Federico Santangelo, disertó en las tradicionales Charlas Granaderas en la Bolsa de Cereales de Córdoba, donde analizó la compleja coyuntura que atraviesa el sector cárnico, marcada por un escenario internacional de alta demanda pero condicionado por crecientes regulaciones y barreras comerciales. La jornada contó con la organización de FIFRA, AFIC, IPCVA y la misma Bolsa de Cereales. Uno de los puntos más destacados de su exposición fue la reciente apertura de un cupo extraordinario de importación por parte de Estados Unidos, una medida clave en la que la Argentina no fue incluida.
El factor estadounidense y la oportunidad para Brasil
El mercado ganadero norteamericano atraviesa una situación crítica de abastecimiento. Estados Unidos posee actualmente su rodeo más bajo en los últimos 50 años, habiendo disminuido de 95 a 86 millones de cabezas en poco tiempo. Esta reducción de 9 millones de animales provocó una fuerte caída en su nivel de faena —que pasó de un rango de 33 a 34 millones a apenas 29 millones— y disparó el precio de la carne vacuna al consumidor local.
Para amortiguar este impacto en los precios, y en coincidencia con las elecciones presidenciales de noviembre, se habilitó un cupo temporal de 300.000 toneladas de carne libre de aranceles para el período de septiembre, octubre y noviembre. Sin embargo, esta cuota extraordinaria fue asignada a la categoría de «otros» (others), es decir, países sin cupo específico asignado. Aunque inicialmente se especuló con la inclusión de proveedores tradicionales, la Argentina, Uruguay, Australia y Nueva Zelanda quedaron formalmente excluidos de esta ventana arancelaria.
El gran beneficiario de esta medida será Brasil, que se encamina a capitalizar prácticamente la totalidad de las 300.000 toneladas. Al gigante sudamericano esta oportunidad le llega en un momento ideal, habiendo completado su cuota con China y enfrentando la inminente suspensión de sus exportaciones hacia Europa. Santangelo aclaró que no se trata de cortes de alta calidad, sino de carne de trimming o recortes magros de bajo valor, utilizada principalmente por la industria norteamericana para la elaboración de hamburguesas.
Cabe señalar que, de manera independiente a esta medida transitoria, la Argentina cuenta con una cuota anual inicial de 20.000 toneladas hacia el mercado estadounidense, a la cual este año se adicionaron 80.000 toneladas exclusivas libres de aranceles.
La paradoja local: exportación récord y desplome del consumo
En el plano doméstico, la ganadería argentina transita por dos extremos opuestos: mientras las exportaciones continúan traccionando fuertemente debido a la sostenida demanda mundial, el consumo interno de carne vacuna sigue cayendo en forma directa por la menor faena.
De acuerdo con el especialista, actualmente se registra una baja en la faena de entre el 8% y el 10% en comparación con el año pasado, lo que representa unas 100.000 cabezas menos por mes respecto al período anterior, y 200.000 menos que hace dos años. Esta escasez es la consecuencia de una pérdida drástica de stock ganadero: el país ha perdido 3.300.000 cabezas de ganado en los últimos tres años, una pérdida que tomará mucho tiempo recuperar debido a los tiempos lógicos de la reproducción biológica.
La buena noticia en este contexto de menor cantidad de animales faenados es el incremento en el peso medio de faena, el cual subió de 230 a más de 240 kilos por animal. Esto responde a que los exportadores están pagando más por la hacienda pesada y a que la excelente relación de precios entre la carne y el maíz permite a los productores retener por más tiempo a los animales en los corrales con un menor costo de ganancia de peso.
A pesar de las complicaciones que enfrenta la industria frigorífica local por la capacidad ociosa resultante de la menor oferta de hacienda (con faenas proyectadas de 12 millones de cabezas frente a una capacidad instalada para procesar hasta 18 millones), Santangelo concluyó con un mensaje optimista para los productores. El analista calificó el escenario de mediano y largo plazo para la producción ganadera como «espectacular» e «irrepetible» debido a la falta generalizada de carne en el mundo y a precios internacionales que difícilmente caigan, instando a los productores a invertir en eficiencia reproductiva para aprovechar esta ventana histórica.












