En un escenario de abundantes lluvias y costos favorables de insumos, el uso de tecnologías especializadas y un diagnóstico preciso del suelo surgen como las herramientas indispensables para evitar la pérdida de nutrientes y asegurar la rentabilidad del cultivo. El ciclo productivo del maíz se presenta con perspectivas sumamente favorables para la actual campaña. La
En un escenario de abundantes lluvias y costos favorables de insumos, el uso de tecnologías especializadas y un diagnóstico preciso del suelo surgen como las herramientas indispensables para evitar la pérdida de nutrientes y asegurar la rentabilidad del cultivo.
El ciclo productivo del maíz se presenta con perspectivas sumamente favorables para la actual campaña. La combinación de un año bajo la influencia del fenómeno climático “El Niño”, una leve reducción en la superficie destinada al trigo y la baja en los costos de insumos clave como la urea, posicionan al maíz como un cultivo altamente «tentador» y estratégico para los productores. Según explica Leonardo Ávila, representante técnico de ventas de COMPO EXPERT, el maíz es uno de los cultivos que mejor responde en campañas que presentan este perfil hídrico de alta humedad.
El desafío de las lluvias y la lixiviación
A pesar de las condiciones hídricas favorables, un año con precipitaciones abundantes trae aparejado un riesgo agronómico importante: la lixiviación o pérdida de nutrientes por lavado en el suelo. Para mitigar este problema, los especialistas recomiendan la utilización de tecnologías de fertilización estabilizada.
Entre las soluciones destaca NovaTec® 45, un fertilizante nitrogenado al 46% que incorpora la molécula Di Metil Pirazol Fosfato (DMPP). Esta tecnología tiene la propiedad de retrasar la conversión del nitrógeno de amonio a nitrato en el suelo —que es la forma más propensa a perderse por lavado—, mejorando además la eficiencia energética de la planta al permitirle absorber directamente el amonio.
Logística y arranque eficiente desde la siembra
Para el arranque del cultivo, la prioridad radica en optimizar la logística y asegurar un desarrollo radicular fuerte sin riesgos para la planta. En este sentido, se destaca la línea EasyStart®, un microgranulado premium con la mayor concentración de fósforo del mercado (11-48-0). Su alta solubilidad permite que se coloque de forma segura junto a la semilla sin generar fitotoxicidad.
Esta característica posibilita trabajar con dosis muy localizadas y menores —que oscilan entre los 16 y los 40 kilos por hectárea—, lo que se traduce en un ahorro logístico y de costos sumamente significativo para el productor. Adicionalmente, este arrancador aporta microelementos cruciales como Zinc, Hierro y Manganeso, fundamentales para potenciar el crecimiento inicial de las raíces.
Cerrar la brecha en estadios clave
La estrategia de nutrición foliar apunta directamente a reducir la brecha entre el rendimiento real y el potencial del maíz en una etapa crítica del desarrollo: el estadio V6. En este momento, cuando la planta define el número de hileras y granos que tendrá cada espiga, se aconseja la aplicación de fertilizantes como Basfoliar® 25-10-17 (en formato sólido) o Basfoliar® 10-4-7 (líquido), los cuales proveen NPK (Nitrógeno, Fósforo y Potasio) acompañados de nutrientes clave como el boro y el zinc. Para carencias específicas de este último microelemento, el uso de Basfoliar® Zinc ha demostrado excelentes resultados en aplicaciones foliares.
Finalmente, Ávila destaca que la base de cualquier estrategia exitosa es un diagnóstico certero. Realizar un análisis de suelo completo —que evalúe materia orgánica, bases totales, fósforo, nitrógeno y microelementos como el boro y el zinc— representa un costo sumamente bajo si se compara con el enorme beneficio económico y productivo de ajustar la dosis exacta de nutrientes de acuerdo con el rendimiento que se espera alcanzar.












