En el kilómetro 15,5 del Camino a Capilla de los Remedios, el campo escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba alberga un proyecto que desafía las limitaciones climáticas de la región. Bajo la dirección de Carlos Kubach, responsable de la cátedra de Acuicultura, el módulo de producción está generando tecnología para el engorde de especies como el pacú y la tilapia, peces que naturalmente no están adaptados al clima cordobés.
Desde el Módulo de Acuicultura de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC), expertos desarrollan tecnologías para el engorde de pacú y tilapia, logrando una eficiencia alimenticia única y abriendo un nuevo mercado para los productores locales.
En el kilómetro 15,5 del Camino a Capilla de los Remedios, el campo escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba alberga un proyecto que desafía las limitaciones climáticas de la región. Bajo la dirección de Carlos Kubach, responsable de la cátedra de Acuicultura, el módulo de producción está generando tecnología para el engorde de especies como el pacú y la tilapia, peces que naturalmente no están adaptados al clima cordobés.
Superando el invierno
Córdoba presenta un escenario complejo para la piscicultura: veranos de temperaturas altísimas e inviernos muy rigurosos. Mientras que especies de clima frío como la trucha se reservan para la Patagonia y las de clima cálido para el norte del país, la UNC ha logrado adaptar el ciclo de producción a las condiciones locales. “Lo que nosotros hacemos es el final; empezamos a engordar en septiembre y entre abril y mayo estamos faenando animales de entre 900 gramos y un kilo 100”, explica Kubatsch. Ante la llegada del frío, los ejemplares reservados para la reproducción son trasladados a ambientes controlados dentro de la facultad para pasar el invierno.
Eficiencia productiva y nutrición
Uno de los pilares de esta actividad es su extraordinaria capacidad de conversión alimenticia. Según los expertos, los peces son las especies que mejor aprovechan el alimento, logrando relaciones de un kilo de pez por cada kilo de alimento consumido. La dieta es desarrollada por los propios alumnos de la materia, ajustando las calidades proteicas según la etapa productiva: recría, engorde o mantenimiento de reproductores.
Además del pacú, considerada la «especie estrella» del módulo, se trabaja con tilapia (con ciclos de engorde de solo 3 a 5 meses), carpa herbívora, sábalo y especies nativas como el randia (bagre), que destaca por su excelente calidad de carne.
Un nicho para el productor local
La acuicultura en Córdoba se perfila como una actividad con gran potencial para el sector privado. Kubatsch asegura que esta producción es una de las más eficientes que existen y que la provincia cuenta con una «fuente tremenda de insumos» provenientes de la agricultura y la industria frigorífica (harina de carne, sangre, suero) para la elaboración de alimento.
Para un productor interesado, la actividad comienza a ser rentable a partir de la media hectárea de superficie, aunque se recomienda una escala de dos hectáreas para optimizar resultados. Actualmente, la facultad mantiene líneas de investigación activas para fortalecer la comercialización y el mercado del pescado en la región, demostrando que esta actividad «vino para quedarse» en suelo cordobés.
Formación profesional
El módulo no solo tiene fines investigativos, sino también un rol pedagógico fundamental. Alumnos de segundo y tercer año de la carrera de Ingeniería Zootécnica participan activamente en las prácticas a campo, sumando los puntos necesarios para su formación profesional mientras se involucran en el manejo directo de los estanques y la generación de tecnología soberana.













