Las poblaciones de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) han comenzado a mostrar signos de retroceso en gran parte del territorio nacional, impulsadas principalmente por el avance del período otoño-invernal. Sin embargo, el 44º informe de la Red Nacional de Monitoreo, con datos relevados entre el 1 y el 15 de junio de 2026, advierte que la situación sigue siendo crítica en las zonas endémicas donde las heladas aún no han tenido un impacto significativo.
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo revela un comportamiento dispar de la plaga en Argentina. Mientras el NOA y el NEA mantienen niveles críticos de abundancia, el avance del frío empieza a estabilizar la situación en la zona central y el Litoral.
Las poblaciones de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) han comenzado a mostrar signos de retroceso en gran parte del territorio nacional, impulsadas principalmente por el avance del período otoño-invernal. Sin embargo, el 44º informe de la Red Nacional de Monitoreo, con datos relevados entre el 1 y el 15 de junio de 2026, advierte que la situación sigue siendo crítica en las zonas endémicas donde las heladas aún no han tenido un impacto significativo.
El Norte, el último refugio de alta presión
En las regiones del NOA y el NEA, la plaga no da tregua. En el NOA, donde la gran mayoría de las trampas se encuentran sobre cultivos de maíz en estado de madurez fisiológica (R6), la abundancia de chicharritas incluso experimentó un leve incremento. Actualmente, el 83% de las localidades monitoreadas en esta región presentan la categoría de máxima abundancia, superando los 100 adultos por trampa.
Por su parte, el NEA mantiene niveles igualmente elevados, con un 54% de las capturas situándose en la categoría máxima, reflejando una estabilidad en la alta presión de la plaga que ya se venía observando en relevamientos anteriores.
Alivio parcial en el Centro y el Litoral
En contraste con el panorama del norte, las regiones del Centro y el Litoral presentan una tendencia hacia la estabilización y la disminución de los niveles poblacionales.
- Región Centro-Norte: Aunque el vector está presente en el 97% de los lotes, se detectó una reducción importante en la cantidad de localidades con máxima abundancia, pasando de un 81% a un 64% en la última quincena. Un dato alentador para esta zona es que los análisis revelaron bajos niveles de portación del Corn Stunt Spiroplasma (CSS), el patógeno causante del achaparramiento del maíz.
- Litoral: Se observa una distribución generalizada de la chicharrita (90% de presencia), pero con una marcada retracción en las densidades poblacionales más altas, que cayeron del 26% al 16% del total de las localidades. Entre Ríos y Corrientes son las provincias que aún concentran las mayores densidades en esta región.
- Centro-Sur: Es la zona con el escenario más favorable, donde predomina la ausencia del insecto (47% de las localidades) y solo un 6% registra niveles altos de abundancia.
El factor climático y la importancia del monitoreo
El informe subraya que este comportamiento heterogéneo está estrechamente ligado a la ocurrencia de heladas y a la dinámica estacional. Los especialistas destacan que el monitoreo activo y sistemático durante el invierno es fundamental para comprender cómo se redistribuye la plaga y, de esta manera, poder anticipar escenarios de riesgo para las próximas campañas agrícolas.
La Red Nacional de Monitoreo continúa analizando la evolución del vector, enfatizando que la vigilancia no debe detenerse a pesar de la llegada del frío, especialmente para detectar cambios en la distribución espacial de este vector clave para el maíz.











